La sexualidad en la
historia
(Segunda parte)

El período
de represión
La religión judía fue de las primeras en reprimir la sexualidad,
particularmente la de las mujeres. Las consideraban simples objetos
sexuales. Para el rígido Antiguo Testamento, la función de la
mujer era procrear, perpetuar, y servir a los hijos del "pueblo
elegido".
El cristianismo cambió esta visión con sus prédicas
revolucionarias sobre el amor a los semejantes. Cuando fue hecho
religión oficial del imperio romano, sin embargo, se convirtió en
una fuerza política y, como tal, represiva. La versión pesimista
del cristianismo comenzaría posteriormente a designar la sexualidad
como algo impuro y despreciable. Y sin embargo, los primeros
guardianes de esta religión, los primeros 40 papas, fueron todos
hombres casados.
El islamismo reprimió aún más ferozmente a las mujeres, y continúa
esa injusta práctica hasta nuestros días. Lo prueban los velos y
pesados ropajes que les obligan a llevar en los países donde es la
religión oficial.

En Occidente, la Edad Media enterró
también la sexualidad bajo los pesados ropajes que imponía la
intolerancia religiosa. El catolicismo maniqueo adoptó la visión más
pesimista del cristianismo y dejó de lado sus doctrinas de amor. Así,
trató de difundir el temor al cuerpo, en su afán por influir sobre
el hombre política y psicológicamente a través de la represión
de todo tipo.
Algunos jerarcas religiosos que eran al mismo tiempo jefes políticos,
creyeron que podrían mantener un dominio férreo sobre sus súbditos
si eliminaban de sus mentes la necesidad de conseguir uno de los
goces más altos que existen, el de la sexualidad. Pero tal represión
nunca fue cien por ciento efectiva, ni todos los eclesiásticos
fueron tan intolerantes en su consideración del amor erótico.
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Relieves del Templo de
Khajuraho, India
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En el Oriente sucedía lo
contrario. La sociedad buscaba el conocimiento y el
desarrollo de las funciones sexuales, a pesar del ascetismo
que recomendaban religiones como la budista. En la India se
daba un caso parecido. Actualmente son famosos los libros
sagrados del erotismo hindú, como el Kama Sutra, que
enseñan las maneras de convertir el goce de la sexualidad
en una experiencia casi mística.
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Esto no quiere decir que en estas
culturas el desarrollo de la sexualidad triunfara rotundamente. Las
conveniencias políticas y las concepciones machistas mantenían
gran número de costumbres atroces y represivas contra las mujeres y
las clases más humildes.
Entre los peores aspectos de sus ideas sexuales, por ejemplo, se
encuentra la costumbre del suti. Por ella, la viuda de un
hombre debe incinerarse viva en la pira funeraria de su esposo. Esta
práctica, afortunadamente, fue virtualmente erradicada por los
cambios sociales que ese país experimentó en este siglo.
En Occidente, la represión político-religiosa de la sexualidad y
sus manifestaciones se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX.
Sin embargo, entre el siglo XVIII y el actual se dieron diferentes
cambios en la mentalidad social. Algunos fueron espectaculares y
otros poco perceptibles. Pero todos marcaron el camino hacia la
revolución sexual, que ocurrió en la década de 1960 y desembocó
en las actuales concepciones sobre este tema.
Preámbulo de una liberación
Por ejemplo, a finales del siglo XVIII el Marqués de Sade introdujo
en Francia, entre tras cosas, una nueva visión del placer sexual.
Esta fue malentendida en su tiempo, como mera incitación a la
perversión y al crimen. Inclusive en la actualidad recibe aún
interpretaciones equivocadas.
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De todas maneras, los
escritos de Sade marcan el renacimiento del interés por las
capacidades sexuales. Con violenta racionalidad, abrieron
camino a la explosión de los sentimientos que significó el
Romanticismo del siglo XIX.
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Marqués de Sade
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Durante este siglo, la sexualidad
comenzó a estudiarse con mayor serenidad. De todas maneras, la
represión de sociedades puritanas, como la de Inglaterra en la época
de la reina Victoria, continuó. Esa soberana tuvo, por cierto, un
historial bastante irónico de excesos sexuales.
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La sociedad victoriana
ostentaba varias contradicciones morales. Por ejemplo, exigía
continencia sexual a las mujeres "decentes", y al
mismo tiempo toleraba la prostitución como un vertedero
inevitable delas necesidades "sucias" de los
hombres.
Tal visión de la sexualidad, como algo impuro y condenable,
impidió a muchos hombre y mujeres desarrollar plenamente
sus capacidades amatorias. Pero las transgresiones a las
trabas contra el erotismo no faltaron.
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Lo peor fue que el concepto
victoriano sobre sexualidad marcó los años posteriores con una
serie de creencias equivocadas. Apenas en época reciente, con la
llamada revolución sexual, pudieron empezar a corregirse.
La liberación del siglo
El inicio del siglo XX fue también el principio del importante
movimiento de liberación femenina. Este sentó las bases para
situar a la mujer en un plano de igualdad con el hombre. La mujer
pudo, entonces, comenzar el conocimiento y desarrollo de su
sexualidad de una manera más auténtica. Lentamente empezaron a
desecharse los tabúes sobre el cuerpo y su capacidad sexual.
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Sigmund Freud
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Por la mismas época, el
psicólogo Sigmund Freud dio a conocer sus revolucionarias
teorías sobre la sexualidad humana, que conmocionaron la
mentalidad de la sociedad occidental.
Las teorías de Freud causaron bastante escándalo y
consternación. Por ejemplo, las madres se sobresaltaron
cuando el médico vienés afirmó que sus bebés
experimentaban deseos sexuales con el contacto de sus
pechos. Los machistas se enfurecieron al escuchar que sus
conductas ocultaban tendencias homosexuales inconscientes.
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Lo positivo fue que estas
explicaciones de la conducta condujeron a una verdadera revolución
sexual. Hombres y mujeres comenzaron a preocuparse por entender
mejor el desarrollo de sus capacidades y habilidades sexuales.
Las dos guerras mundiales detuvieron temporalmente la preocupación
de los científicos por redescubrir el cuerpo y sus posibilidades eróticas.
Estaban dedicados a la investigación bélica. Por el contrario, la
incertidumbre de la guerra no redujo sino aumentó la permisividad
sexual en la sociedad, que a corto plazo propiciaría la liberación
conceptual sobre el sexo.
A partir de la postguerra el interés por las técnicas sexuales
creció a un ritmo sorprendente. En primer lugar, los interesados
acudieron a las versiones de libros legendarios como el Kama Sutra y
el Tantra. Luego de milenios, estos tratados eróticos se
convirtieron en auténticos best-sellers modernos.

Ilustración del Kama Sutra
Poco después se dieron a conocer
las investigaciones modernas que permitieron el nacimiento del la
sexología como ciencia. Entre estos estudios destacan, por sus
revelaciones y su popularización mundial, los que realizaron los
doctores William H. Masters y Virginia Jonson, Helen S. Kaplan,
Shere Hite, Alfred Kinsey y Wilhelm Reich, entre otros. Tales
estudios aparecieron entre 1920 y 1980, y han sido revisados y
ampliados considerablemente desde entonces, además de imitados.
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La década de 1960, con
sus movimientos juveniles de transformación política, económica
y ética, trajo un cambio decisivo. La sexualidad se
consideró desde entonces como una cualidad única del ser
humano para lograr una unión anímica y física con sus
semejantes. Cambió así, sustancialmente, la actitud de las
sociedades hacia el conocimiento de la sexualidad y sus
manifestaciones.
Durante esa década la educación sexual fue introducida en
las escuelas de Occidente. Los niños, como en la Grecia y
el Oriente antiguos, pudieron recibir una necesaria
instrucción sobre la sexualidad y sus consecuencias en la
edad adulta.
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Hippies
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En nuestros días, la manifestación
de la sexualidad ocupa un lugar importante dentro de la vida
cotidiana. El cuidado por desarrollarla en forma libre y plena se
hace cada vez más evidente y necesario en la civilización moderna.
Primera Parte
Fuente: dieretomedi |