Secretos de los "Swat Teams"

Corre el año de 1966, era un día como cualquier otro, con un sol radiante, en el campus de la Universidad de Texas, en Austin, igualmente concurrido por estudiantes, quienes se disponían a asistir a sus clases y otros a descansar del duro día de estudio. En esta Universidad trabajaba Charles Whitman, de 25 años de edad, quien laboraba como limpiador, aparentaba ser una persona equilibrada y respetuosa; pero detrás de esa mascarada ocultaba una personalidad explosiva, que lo llevó el día 1o de Agosto de ese mismo año a cometer uno de los hechos más relevantes que contribuyeron a la creación de los “swat team”. Durante el día en mención Charles Whitman, asesinó prácticamente a toda su familia, luego de ello se apertrechó en la torre donde esta ubicado el reloj de la Universidad, la cual tiene de altura 308 pies, desde donde disparó, con un fusil a 46 personas, de las cuales murieron 17. Este horrible incidente solo pudo ser detenido por dos valientes oficiales de la Policía de Austin, Texas, Ramiro Martínez y Houston Mc Coy, quienes luego de aproximadamente 17 horas de lucha lograron neutralizarlo, en cuya acción Whitman murió.

La incapacidad policial y el sacrificio de tantas personas, para lograr detener un solo hombre, despertó la atención de todo el país y por supuesto de los encargados de proporcionar seguridad y tranquilidad, lo que llevó a la creación de unidades especializadas en acciones igualmente difíciles que requerían: armas, equipos y por supuesto hombres especiales, estos grupos fueron llamados: “Swat Team” (Special Weapons and Tactics). Hoy en día en los Estados Unidos casi todos los organismos de seguridad, incluyendo las fuerzas armadas poseen un “Swat Team”, el cual se encarga de resolver estas situaciones, las cuales son encaminadas sobre lineamientos tácticos bien definidos, cubriendo los siguientes aspectos: Recurso humano, inteligencia y planificación, comando post operaciones, disciplina y trabajo en equipo, equipos y entrenamiento, perímetros de seguridad, equipos de negociadores y francotiradores.
Hablar de cada uno de estos puntos, es hacer un libro, pero existen básicamente dos aspectos los cuales son de gran preocupación e interés al momento de formar un grupo Swat . Uno de estos aspectos a tomar en consideración es la escogencia de un adecuado recurso humano, pieza inicial fundamental para un buen comienzo.
Aproximadamente 60 departamentos de policía en los Estados unidos, incluyendo el de la ciudad de Los Angeles, el cual posee uno de los mas experimentados “Swat Team”, han creado varios parámetros para determinar el perfil del futuro hombre comando. Entre los aspectos a considerarse pueden mencionar :
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Excelente condición física.
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Habilidad en el uso de diferentes armas de fuego.
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Individuo disciplinado.
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Impecable trayectoria.(en su comunidad)
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Condición psicológica adecuada para trabajar bajo estrés y ansiedad.
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No fumador.
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Impecable expediente policial.
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Capacidad para trabajar en equipo.
A parte de las cualidades que debe poseer, el aspirante a “hombre comando” es sometido a entrevistas, las cuales son realizadas por futuros compañeros, quienes someten a los entrevistados a situaciones incómodas y de estrés, para las cuales utilizan estudiantes de actuación, los cuales adicionan un punto de realismo a las situaciones que experimentan los aspirantes. El Capitán Robert L. Snow, quien por muchos años fue comandante del grupo Swat de Los Angeles, considera que otra condición imperativa para que un hombre ingrese a un grupo “Swat”, es que sea una persona con una alta estabilidad emocional e inteligencia, según su opinión es erróneo pensar que el “hombre comando” debe ser una “Máquina de Destrucción”, o algo parecido. El hombre “Swat” debe ser un individuo con agilidad mental, que le permita tomar decisiones rápidas y acertadas, pero dentro de lo racional y no dentro de lo emocional.

Los Negociadores
Estos héroes sin rostro, son otro componente fundamental en el éxito de toda operación donde intervenga un equipo “Swat”. Ellos son los que autorizan o descartan las entradas dinámicas del equipo táctico de rescate, quienes son la ultima opción (esto previa consulta del comando post operaciones). En el caso de los Estados Unidos, estos individuos no forman parte del Cuerpo como oficiales de policía, pero si trabajan para el departamento, según un principio que tiene que ver con las estrategias de las negociaciones, lo cual se condensa en una frase: Los negociadores no comandan y los comandantes no negocian. Esto es debido a que los negociadores al ser simplemente eso, van a ser un simple portavoz, que va a transmitir los requerimientos del secuestrador, creando así una especie de burocracia comunicativa, lo cual va a consumir “tiempo”, logrando así otro aditivo necesario para controlar estas difíciles experiencias. A parte de servir de portavoz los negociadores van a fungir como esponjas para escuchar y dialogar sobre todo lo que quiera expresar el secuestrador, es por ello que entre otras las cualidades de estos individuos especiales están las de ser un buen escucha, ser comunicativo e interpretativo, tener sensibilidad para detectar los cambios emocionales, pero de una profunda estabilidad emocional.
Otra función que cumplen los negociadores es la de obtener información a través de las conversaciones que sostiene con el secuestrador, esto combinado con los medios electrónicos con los cuales igualmente obtienen información, permiten tener un conocimiento del individuo y de la situación interna que allí se presenta; para entonces ir desarrollando las diferentes estrategias para lograr el objetivo final. La rendición del secuestrador y la entrega de los rehenes. Otra acción que propician los negociadores, aunque usted no lo crea, es el Síndrome de Estocolmo. En el año de 1973 en el Banco Sveriges Kreditbank, en Estocolmo, Suecia, un grupo de terroristas trataron de cometer un robo, pero la rápida acción de la policía evito la huida del grupo, a quienes no les quedó otra alternativa que tomar rehenes. A partir de ese momento se desarrolló una relación entre los secuestradores y los secuestrados, al punto que una de las secuestradas llegó a llamar al Primer Ministro de ese país, quien intervenía en las negociaciones, para explicarle que ellos no estaban secuestrados, sino que estaban allí porque querían y otra de las secuestradas se unió a los secuestradores y participó en el robo. En fin, el hecho terminó con el arresto de los secuestradores, quienes una vez en la cárcel eran visitados por algunas de las personas a quienes ellos sometieron durante el robo del banco. Hecho inimaginable hasta ese momento, lo cual fue luego llamado por los especialistas como “Síndrome de Estocolmo.” Este síndrome propicia un ambiente de protección entre el secuestrador y secuestrado, evitando en cierta medida que el secuestrador tome acciones contra la victima. (naturalmente para que este fenómeno se manifieste se requieren ciertas condiciones).
Fuente: seguridadaldia.com
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