Secuestro Express: La nueva forma de retención ilegal

El 'secuestro express' es una nueva modalidad de detención ilegal llevada a cabo por bandas de sicarios al servicio de redes mafiosas, en la que la víctima permanece tan sólo unas horas en manos de sus captores. Generalmente los secuestros son ejecutados por pequeños grupos de delincuentes, compuestos por dos o tres individuos, que retienen al cautivo por un lapso de tiempo no superior a 48 horas. Esto es debido a que carecen de una infraestructura capaz de realizar un secuestro típico.
Lo más alarmante del secuestro express, es el perfil de la victima potencial, ya no es exclusivamente una persona adinerada, entre sus objetivos también esta la clase media.
Los secuestros express están convirtiéndose desde hace un tiempo en una de las modalidades delictivas preferidas por las bandas organizadas, debido a que no es necesaria una gran infraestructura para llevarlos a cabo. Esta técnica, nacida en Latinoamérica, les permite actuar en grupos reducidos y casi siempre logran obtener un botín considerable. Prueba de su eficacia, son las estadísticas policiales que señalan que solamente en Madrid durante el 2006 hubo uno cada dos días.
Los secuestros express están convirtiéndose desde hace un tiempo en una de las modalidades delictivas preferidas por las bandas organizadas, debido a que no es necesaria una gran infraestructura para llevarlos a cabo. Esta técnica, nacida en Latinoamérica, les permite actuar en grupos reducidos y casi siempre logran obtener un botín considerable. Prueba de su eficacia, son las estadísticas policiales que señalan que solamente en Madrid durante el 2006 hubo uno cada dos días.
Aunque existe un mínimo de premeditación, los delincuentes eligen a sus víctimas casi al azar. Cualquier indicio de poder adquisitivo, como un automóvil de gama alta, lucir joyas o teléfonos móviles de última generación, puede convertirse en un fatídico indicio para ser escogido como posible secuestrado.
Quienes cometen este tipo de ataques, suelen ser grupos de dos o tres personas, generalmente movilizadas en algún vehículo y que no pretenden mucho más que hacerse con una suma no tan elevada como la que podrían obtener por medio de un secuestro típico de mayor magnitud. En la rapidez de la acción reside la popularidad de la practica dentro del ámbito delictivo.
El modus operandi de los raptores es muy sencillo, primero abordan a la víctima en plena calle o en su negocio, la transportan en su automóvil -o en el de la victima-, la obligan a extraer dinero de un cajero automático, retienen sus pertenencias, los amedrentan mediante golpes y amenazas, les sustraen su documentación personal y rápidamente se ponen en contacto con la familia a la que exige el pago de un rescate en pocas horas, o como máximo en un par de días.
Siempre dejando constancia que es importante que no debe haber intervención policial para salvaguardar la integridad de la persona secuestrada.
Al no disponer de una infraestructura que les permite retener a la victima durante periodos superiores a 48 horas, suelen pedir cantidades de dinero pequeñas. Se calcula que, generalmente, la suma que terminan consiguiendo, tras la negociación familiar, raramente supera los 15.000 euros.
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Esta práctica tuvo sus orígenes en Latinoamérica, sobre todo en países como Colombia, Venezuela, México o Argentina. Bandas de delincuentes, muchas veces sicarios haciendo "horas extras", empezaron utilizando un modus operandi similar, el Rapto con Robo. Esta ultima practica a diferencia del Secuestro Express carece de negociación, únicamente se limitan a retener a su victima unas pocas horas, induciéndola bajo amenazas a extraer dinero de los cajeros bancarios. También le roban el vehículo y los objetos de valor y luego la dejan abandonada en cualquier sitio. |
Sin duda alguna, una de las cuestiones que más ha incidido para que esta modalidad delictiva cobrara fuerza es la proliferación masiva de las tarjetas de crédito. Al no poder robar efectivo al instante, los delincuentes optaron por retener a las víctimas algunas horas, hasta convencerlas para que sacaran el dinero directamente de los cajeros automáticos para lograr la inmediata liberación.
En Latinoamérica, los delincuentes que suelen ejecutar este tipo de hechos no superan los 25 años y cuentan con antecedentes penales, suelen ser delincuentes habituales, rateros de medio pelo, en muchas ocasiones, conocen previamente a la víctima u obtuvieron información de ella a través de conocidos, vecinos o mediante investigación previa. Esta técnica tan efectiva no ha tardado en importarse con éxito a España, donde esta haciendo estragos. Lo que sí que ha cambiado es el perfil de los delincuentes. En España, suelen ser profesionales del crimen, han dejado de ser rateros de clase baja para pasar a ser sicarios relacionados con relaciones con la mafia.
Los asaltantes, suelen ser de origen sudamericano, conocedores en profundidad del porcentaje de éxito que tiene esta practica en sus países de origen. El joyero Fermín Larraínzar fue víctima, en uno de los más notorios casos, en los que un grupo de nueve asaltantes de nacionalidad colombiana, lograron sustraerle dinero y joyas por un valor estimado de 3 millones de euros.
Otro de los casos más resonantes protagonizado en territorio español lo sufrió Frutuoso López, propietario de la famosa marca de artículos deportivos Joma. La casa de este próspero empresario, situada en la pequeña localidad de Portillo de Toledo, fue asaltada por sorpresa por un grupo de cuatro delincuentes encapuchados. No pudieron encontrar a Fructuoso, pero si se llevaron una escasa suma de dinero que había en la residencia y, al ver que el hombre no llegaba, raptaron a su mujer, su hija y una empleada familiar. Las liberaron pocas horas después, previa extracción de sumas de dinero de cajeros y llevándose el coche de la esposa de Fructuoso López.
No solamente grupos criminales con fines meramente económicos suelen realizar secuestros express, sino que también organizaciones terroristas como ETA han logrado grandes éxitos con esta practica, imitando a las FARC colombianas, quienes efectúan esta practica desde hace tiempo.
La banda terrorista ETA logró un botín de 700.000 euros por el secuestro exprés de tres empresarios navarros en 2002, según reveló la documentación requisada al terrorista Ibón Fernández Iradi, Súsper. El grupo terrorista GRAPO también trató de realizar, sin éxito, un secuestro express en Zaragoza, donde resultó muerta Ana Isabel Herrero.
Esta modalidad no deja de ser sorprendente, ya que cualquiera puede ser una victima potencial, no hace falta ser millonario ni mucho menos, para ser señalado como un posible objetivo de estos delincuentes. Aun así no hay que olvidar que a estos delincuentes no es hacer daño lo que más le interesa, sino obtener lo que requieren en poco tiempo.
Cpñaboración de Carlos Cabezas López
www.casoabierto.com
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