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Guías Técnicas para
Situaciones de Desastres |
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Organización Panamericana de la Salud
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1. Evaluación Rápida de
Necesidades
-
Ie
estar bajo la dirección de un órgano nacional único. Esta
instancia debe de preferencia, estar integrada con anterioridad
a la presentación de un evento, y contar con personal
capacitado, con experiencia e instrumentos adecuados y probados
para la labor que deberá desarrollar durante la emergencia.
-
La prontitud
con que se establezcan estas necesidades inmediatas definirá la
velocidad de la respuesta. La calidad de la evaluación definirá
la efectividad de las acciones. En estos casos, ser eficientes
implica ser oportunos y resolutivos.
-
La experiencia
en la mayoría de países, es que estas evaluaciones no se
hacen, o por lo menos no en forma adecuada. Esto crea un
desorden en la atención de la situación, que redunda en
insatisfacción de los afectados, de los donantes y en
agravamiento de las secuelas del evento.
-
Sucede con
frecuencia que se permite el ingreso de donaciones tanto
internas como del extranjero que no son necesarias. También el
hecho de que se retarda la respuesta que las comunidades están
esperando y necesitando en las primeras horas. Muchas veces se
complica tanto la situación, que aún transcurridas varias
horas después del evento, las poblaciones no han recibido la
ayuda necesaria.
Principios básicos para una evaluación
efectiva
-
La evaluación
debe ser realizada en las primeras horas que siguen al evento,
en forma ordenada y bien coordinada.
-
La información
debe incluir tres áreas principales:
-
Sobre la
calidad de vida del damnificado: determinar cuál es la región
geográfica afectada; su población; las áreas de acceso;
medios de transporte; sistemas de comunicación;
disponibilidad de servicios básicos (agua, luz, comunicación,
instalaciones sanitarias, viviendas, refugios);
disponibilidad de alimentos.
-
Sobre el
alcance de los daños: determinar el número de muertos; número
de heridos; número de desaparecidos; número de desplazados
y su ubicación; situación y capacidad de las instalaciones
de salud; las necesidades urgentes y los recursos humanos y
materiales con que se cuenta en la zona.
-
Sobre los
peligros secundarios para la salud de la población.:
identificar cuáles podrían ser las posibles amenazas que
tenga la salud de la población . Esta información no se
requerirá en forma tan inmediata como los dos puntos
anteriores.
-
Mantener
informada a toda la población sobre los cambios que se vayan
presentando en la situación.
-
Mantener
informada a la comunidad internacional y a los posibles donantes
sobre los diferentes aspectos que se presenten.
-
Organizar
adecuadamente la recepción de donaciones y adquisición de
recursos necesarios.
¿Qué hacer?
-
En los
primeros días, la recolección de la información debe ser
simultánea a la provisión de socorros.
-
Utilizar
información cierta, de acceso fácil y resumida de preferencia
en cuadros, gráficos, mapas.
-
Ser muy específicos
a la hora de promover la donación de los recursos que hagan
falta para el mejor manejo de la situación.
-
Para la
recolección de la información se pueden utilizar las
siguientes fuentes: observación, que puede ser por tierra o por
aire, si se cuenta con los recursos; de la comunidad, personal
de socorro, prensa, etc.; y de informes previos existentes.
-
Mantener un
sistema de información ágil, para la comunidad nacional e
internacional.
-
Suministrar
los datos recolectados a los cuerpos de socorro, y al personal
encargado de recolección de donativos.
¿Qué hay que evitar?
-
Promover o
secundar las solicitudes o donaciones internacionales de insumos
que no estén en la lista de necesidades que fuera preparada por
el equipo respectivo.
-
Caer en la
tentación de hacer informes que exageren la magnitud de los daños,
y por ende, de las necesidades reales.
-
Esconder,
manipular o alterar los datos recolectados.
Después de un Desastre, se Debe...
-
Consultar con
los coordinadores de desastres en el sector salud de cada país,
para obtener información acerca de las necesidades sanitarias
después del desastre. En cada país de América Latina y el
Caribe hay un coordinador designado para casos de desastre en el
sector salud. Después de un desastre, este coordinador hará
una evaluación, en cooperación con la OPM/OMS y las ONG
interesadas, para determinar cuales son las necesidades en
materias de salud. No se debe empezar a juntar suministros de
ayuda mientras no se posea esta información.
-
Siempre que
sea posible, donar el dinero en efectivo o brindar crédito
directamente a las autoridades nacionales de salud o a las
agencias internacionales, o bien canalizarlo a través de
agencias privadas bien establecidas. La mayoría de los
suministros que se necesitan después de un desastre pueden
adquirirse localmente o en los países vecinos. El dinero en
efectivo también puede emplearse para restablecer las
condiciones de atención de salud al nivel anterior al desastre,
así como para reemplazar los recursos nacionales que se
desviaron de los programas esenciales y fueron utilizados para
la emergencia.
-
Ayudar a los
países durante las etapas de preparación, rehabilitación y
reconstrucción. Desafortunadamente, en raras ocasiones los
desastres despiertan el interés periodístico una vez que la
fase de emergencia inmediata ha terminado. No obstante, después
de un desastre, el país afectado agota gran parte de sus
recursos financieros y materiales, por lo que, más tarde,
necesitará aún más ayuda internacional para llevar a cabo las
reparaciones y la reconstrucción.
-
Coordinar los
esfuerzos de los equipos de evaluación independientes o de las
misiones de investigación con sus contrapartes del país
afectado y con otras agencias.
NO FOMENTAR EL ENVÍO DE...
-
Ropa usada,
zapatos, etc: en la mayoría de los casos, la comunidad local
proporciona más que suficiente como para satisfacer la demanda.
Es más económico, conveniente y sanitario adquirir estos artículos
localmente que enviar prendas usadas. Remitir las donaciones de
esta clase de asistencia a las casas de caridad o a las agencias
voluntarias locales.
-
Alimentos
caseros: lo mismo para los productos alimenticios. Un desastre
probablemente no causará escasez alimenticia a nivel nacional
en América Latina y el Caribe, aunque los medios de comunicación
internacionales destaquen ciertos problemas locales de
distribución.
-
Medicamentos
de todo tipo: estos artículos son, tanto desde el punto de
vista médico, como del legal, inapropiados. Los productos
farmacéuticos ocupan espacio necesario, desviando la atención
del personal médico de otras tareas más urgentes, para
clasificarlos y etiquetarlos.
-
Sangre y
derivados sanguíneos: no se necesita tanta sangre como la gente
imagina. Usualmente, los donantes de sangre del país afectado
cubren las necesidades de las víctimas. Además, este tipo de
donación no es apropiada porque requiere controles de calidad y
de seguridad, tales como la refrigeración o el examen selectivo
para la detección del VIH.
-
Médicos,
personal asistente o equipos: los servicios locales de salud
pueden prestar la atención médica de emergencia necesaria a
las víctimas del desastre, debido a que la mayoría de los países
tienen una cantidad relativamente alta de médicos.
-
En caso de
necesitarse ayuda internacional, los países vecinos se
encuentran en mejor posición para prestarla en las primeras 24
horas. Las excepciones son los especialistas de alto nivel que
han sido solicitados específicamente por el Ministerio de
Salud. A los médicos o al personal asistente extranjero que ni
saben el idioma ni conocen las condiciones locales se les debe
exhortar a quedarse en sus países.
-
Hospitales de
campo, unidades médicas modulares: hay que tener en cuenta que
esta clase de equipos solo están justificados cuando satisfacen
las necesidades a medio plazo; no deberían aceptarse a menos
que sean parte de una donación. Las especificaciones de los
equipos, tales como peso, volumen, y costos de envío e
instalación deben entregarse al Ministerio de Salud para que
puedan decidir si serán, o no, de utilidad.
OBTENER MAYOR INFORMACIÓN SOBRE DONACIONES
DE...
-
Equipo médico
usado: deben proporcionarse especificaciones. Si el valor del
equipo lo justifica, un técnico del país donante o de una
agencia internacional como la OPS/OMS o la Cruz Roja puede
organizar una inspección antes de enviarlo.
-
Equipo nuevo:
cuando se consideran estas donaciones, hay que tener en cuenta
el costo de envío por avión y la disponibilidad de repuestos.
La mayoría de los fabricantes están dispuestos a esperar
varios días para permitir que los países consulten con el
Ministerio correspondiente.
-
Tiendas de
campaña: muchos países poseen una gran cantidad de tiendas de
campaña de fabricación nacional. Los fondos que los donantes
están dispuestos a gastar para adquirir y enviar por avión
estas tiendas de campaña podrían aprovecharse mejor comprando
materiales de reconstrucción en el país donde ha ocurrido el
desastre.
-
Vacunas: por
lo general, ni se necesitan ni se aprueban por el Ministerio de
Salud. Se debe controlar la presentación, las dosis, la fecha
de expiración e informar al Ministerio de Salud, o consultar
con la OPS/OMS.
2. Organización de los
Servicios Médicos
-
La organización
de los servicios médicos dependerá del tipo de desastre, su
magnitud y su ubicación.
-
Es preciso
tener en cuenta la estructura del sistema sanitario nacional y
regional para que los recursos disponibles se aprovechen
debidamente antes de pedir refuerzos.
-
Es necesario
cumplir con las normas mínimas de organización y coordinación
entre los trabajadores sanitarios de socorro y las autoridades
políticas en el país.
-
Los centros
principales que prestan asistencia en condiciones normales serán
más importantes durante un desastre, ya que la demanda que se
genere exigirá una respuesta inmediata y más intensa que la
acostumbrada.
-
Los centros
asistenciales deben seguir prestando atención a los enfermos
hospitalizados y las enfermedades corrientes, además de los
heridos del desastre, y continuar interviniendo en la prevención
de riesgos futuros y en materia de salud pública en general.
-
En épocas
normales es ideal que servicios médicos y otras funciones
formulen un plan general de emergencia por actividad, que se
pueda poner en práctica durante el desastre, a fin de ahorrar
tiempo de respuesta.
-
El
funcionamiento de la estructura orgánica formal del sistema y
los servicios asistenciales se suspende automáticamente durante
un desastre y es reemplazado por una organización funcional de
equipos de trabajo en diferentes ámbitos:
-
Socorro a
las víctimas, atención a los heridos, manejo de cadáveres,
que son actividades integradas a cargo de las autoridades
locales.
-
Hospitales
de campaña, si fueran necesarios, cuando la infraestructura
esté sobrecargada (véase: "Los hospitales de campaña
en casos de desastre").
-
En los
establecimientos de salud, cada centro hospitalario debe
contar con un comité de emergencias que se convierta en la
estructura funcional, con:
-
Equipos
de atención hospitalaria y en dispensarios designados,
zonas de refugiados y hospitales de campaña, entre
otros;
-
Servicios
de apoyo de diagnóstico (laboratorios clínicos, bancos
de sangre, radiología, patología o depósito de cadáveres,
farmacia, trabajo social y personal voluntario, de la
comunidad, la Cruz Roja y las ONG);
-
Apoyo
administrativo para mantenimiento, comunicaciones,
transporte de víctimas y personal, alimentación de
personal y pacientes, estadísticas, información para
el comité central, suministros, seguridad, lavandería,
esterilización, caja chica o tesorería para
emergencias.
-
Procede
nombrar un coordinador nacional de servicios médicos,
asociado al comité nacional de manejo de desastres.
Principios básicos
-
El personal de
servicios médicos forma parte del equipo de trabajadores
sanitarios.
-
La situación
se debe atender con personal nacional, apoyado por el personal
voluntario local.
-
Es muy
importante tener información adecuada y puntual acerca de la
situación que prive al igual que proporcionar información
oportuna acerca de los servicios.
-
Los servicios
médicos no se limitan a la labor de atender a los damnificados.
Las acciones de salud pública también forman parte de las
responsabilidades de los servicios médicos.
¿Qué se debe hacer?
-
Instituir una
organización expedita, integrada en el comité nacional.
-
El
representante de la organización médica debe formar parte del
equipo de la evaluación de los daños y las necesidades
inmediatas.
-
Utilizar en
forma racional y eficaz los recursos existentes.
-
Solicitar o
aceptar la asistencia del personal internacional cuando se
determine que es indispensable.
-
El personal
internacional debe asumir la obligación de ser autosuficiente
en la satisfacción de sus necesidades principales de
transporte, alimentos y alojamiento; debe contribuir con
medicamentos para la población que atenderá; debe hablar el
idioma local y debe estar instalado en las zonas en las que se
convenga que se le necesita.
¿Qué es lo que no se debe hacer?
-
Aceptar
asistencia internacional innecesaria de brigadas médicas.
-
Aceptar
brigadas médicas que no sean autosuficientes.
-
Aceptar
brigadas internacionales que no satisfagan la atención de la
demanda insatisfecha del sistema.
-
Aceptar
donaciones de medicamentos, equipo u otros recursos que no sean
esenciales.
3. Ofrecimientos y Solicitudes
de Equipos Médicos Externos
Muchos desastres en gran escala
atraen una amplia cobertura de los medios internacionales y, en
cuestión de minutos, circulan por todo el mundo imágenes de muerte
y destrucción. A veces estas imágenes están fuera de proporción
con la situación real en el lugar de la catástrofe, pero
lamentablemente, los medios de comunicación creen que eso es lo que
sus "clientes" desean ver. Cuando esto sucede, es difícil
convencer a los televidentes y lectores de los países no afectados
que se están resolviendo localmente las necesidades sanitarias y médicas.
Esto hace que las autoridades del país donde ocurrió el desastre
soliciten equipos médicos externos y que otros países y
organizaciones, con la mejor intención, los envíen para que
atiendan a las víctimas.
Las indicaciones que se incluyen a continuación se aplican a los
ofrecimientos de equipos médicos ajenos a la zona del desastre y a
las solicitudes de que se envíe ese personal.
Lo que se debe hacer:
-
Diferenciar
claramente entre las necesidades inmediatas de búsqueda,
rescate y atención médica de urgencia con el fin de salvar
vidas humanas por un lado, y el tipo de asistencia sanitaria
requerida para una rehabilitación a largo plazo por el otro,
porque exigen políticas y enfoques estratégicos diferentes.
-
Evaluar si el
equipo médico externo puede comenzar a trabajar durante las
primeras 24 horas, que son las cruciales para salvar vidas. A
menudo no se presta atención médica a las víctimas de un
desastre debido a problemas logísticos (acceso al lugar,
transporte, condiciones meteorológicas, etc.) y no por falta de
voluntarios médicos. En esos casos, los equipos médicos
externos solo complicarán el problema.
-
Cuando el
problema obedece a la falta de recursos sanitarios humanos (pero
no a limitaciones logísticas u operativas), deberán dirigirse
las solicitudes de asistencia a los países vecinos u a otros
estados de la subregión.
-
Solamente
deberán ofrecerse, o aceptar, voluntarios y equipos médicos
que estén:
-
Patrocinados
por un organismo conocido que pueda dar fe de sus aptitudes.
-
Familiarizados
con el idioma, la cultura y el nivel de tecnología del
lugar.
-
Capacitados
para trabajar por sí mismos y sin tecnología de avanzada.
-
Dispuestos
y en condiciones de permanecer durante un período
razonablemente extenso.
-
Por otra
parte, es necesario mantener informados a los medios de
comunicación, misiones diplomáticas, consulados, y otros
organismos sobre los criterios y las políticas a seguir y
aclarar cuestiones relativas al registro, responsabilidad
civil, cobertura y supervisión antes de solicitar o aceptar
equipos médicos o sanitarios.
Lo que no se debe hacer:
-
No apresurarse
a solicitar, aceptar o enviar equipos médicos para atender
urgencias en casos de desastres naturales de impacto súbito. A
menudo llegan demasiado tarde para atender las consecuencias médicas
potencialmente mortales inmediatas del desastre.
-
No enviar
solicitudes ni exhortaciones generales o mundiales de personal médico.
Es mejor dirigir las solicitudes a los países vecinos o de la
subregión.
-
No deberá
permitirse que la cobertura internacional de los medios y el
interés desmedido de grupos externos en participar en la
situación dicte las políticas de las autoridades locales.
-
Las
autoridades sanitarias o las ONG del país afectado no deberán
hacer un llamado genérico, como por ejemplo, "envíennos
la asistencia médica que puedan". Ese tipo de solicitudes
tiende a obstaculizar la ayuda a las víctimas en lugar de ser
de utilidad.
4. Hospitales de Campaña en
Casos de Desastre
La experiencia de los países
afectados por grandes desastres naturales en las Américas, ha
demostrado que las necesidades de asistencia humanitaria en el campo
de la salud son bien específicas y que, contrariamente a lo que la
prensa tanto nacional como extranjera informa, la mayor parte de los
suministros necesarios para hacer frente a las necesidades
inmediatas se encuentran disponibles en el país. Uno de los equipos
y suministros más "populares" dentro de las listas que se
presentan en el exterior son los hospitales de campaña. Los
siguientes son los puntos a tener en cuenta cuando se considera
solicitar u ofrecer hospitales de campaña luego de los desastres.
Principios básicos para que un hospital de campaña pueda ser útil:
-
Debe estar
funcionando dentro de las 24 primeras horas luego del desastre.
-
Los servicios
que prestan deben estar a la altura de las necesidades.
-
La tecnología
debe ser apropiada para su manejo por el personal nacional.
Qué Hacer:
-
De necesitarse
este tipo de hospitales se orientará las autoridades para
utilizar hospitales de campaña que se encuentren en el país y
que se cumplan los criterios señalados anteriormente.
-
Se debe
examinar con prudencia la conveniencia de aceptar o donar
hospitales de campaña, teniendo en cuenta que:
-
Un
hospital que llega del exterior generalmente se demora en
funcionar mucho más allá de que la necesidad de atención
de los heridos y otras víctimas, que debe ser en las
primeras horas, ha concluido. En el caso de países vecinos
que apoyan con hospitales la demora puede ser más corta.
-
Los costos
elevadísimos del transporte aéreo de estos hospitales, son
incluidos en el rubro de colaboración del país donante,
estos fondos podrían ser empleados en otros suministros de
real necesidad.
-
El
mantenimiento de una instalación temporal de poco uso,
posteriormente es alto y recae sobre el país damnificado.
-
La donación
de este tipo de hospitales es una fuente importante de
relaciones públicas para el país y organismo donante
aunque la utilidad de la donación sea mínima.
Qué NO hacer:
-
No secundar
las solicitudes de hospitales de campaña del exterior por parte
de los países damnificados.
-
No alentar a
donantes (países y organizaciones) a donar hospitales de campaña.
-
No aceptar
donaciones de hospitales de campaña que no cumplan con los
criterios básicos.
5. Manejo de Cadáveres en
Casos de Desastres Naturales
A pesar de que el número de
muertos provocados por algunos desastres naturales tales como
huracanes, inundaciones estacionales y erupciones volcánicas tiende
a disminuir gracias a sistemas de alerta e información más
eficientes, y un mejor grado de preparación de la comunidad, todavía
existen ocasiones como en los grandes huracanes de 1998 y los
terremotos donde el número de víctimas mortales es aún muy alto.
La existencia de gran cantidad de cadáveres luego de un desastre
natural, crea incertidumbre y temor en la población en general,
este temor es exacerbado por las inexactas informaciones que
transmiten los medios de comunicación social sobre el peligro de
epidemias que representan los cadáveres. Frente a este problema que
tiene que ver con factores sociales, culturales y de salud, se deben
adoptar medidas nacionales con respecto a las costumbres de la
población. El problema es político y social y no de salud.
Principio básico:
Los cadáveres de víctimas que
murieron a causa de traumatismos causados por el desastre no
representan un riesgo de epidemias. El riesgo mayor es transmisión
de enfermedades gastrointestinales no específicas cuando cadáveres,
animales o huesos contaminan
de manera masiva las fuentes de agua.
Qué hacer:
-
Informar que el riesgo de
brotes epidémicos como cólera, tifoidea, etc. por cadáveres
que murieron por efecto del desastre son mínimos. Este riesgo
es inexistente cuando los cadáveres son enterrados en un
deslizamiento de terreno o en derrumbes.
-
Recordar que la prioridad es
atender a los sobrevivientes y restablecer los sistemas de
atención de salud a la brevedad.
-
Promover la identificación y
registro apropiado de los cadáveres, incluyendo la extensión
de un certificado de defunción.
-
Promover la entrega de los cadáveres
a sus familiares, de manera que reciban el tipo de entierro más
adecuado y respetar los deseos y costumbres sociales de las
familias.
-
Alentar el manejo cuidadoso de
los cadáveres por parte de los cuerpos de socorro para evitar
riesgos de contaminación por mal manejo sanitario.
Qué no hacer:
-
Promulgar legislación de
emergencia sobre el manejo de cadáveres.
-
Promover la cremación
colectiva de cadáveres ya que técnicamente, es una tarea difícil
e inútil.
-
Alentar entierros en fosas
comunes sin identificación
6. Donaciones de Medicamentos
Las donaciones de medicamentos,
aun en situaciones de emergencia, pueden causar más problemas en
lugar de ser de utilidad si no se cumplen principios y normas específicas.
Las normas indicadas a continuación reflejan el consenso al que se
llegó en los principales organismos internacionales.
-
Principios básicos
para la donación de medicamentos
-
Directrices para
las donaciones de medicamentos
-
Recomendaciones
para los donantes
-
Recomendaciones
para el país beneficiario
Principios básicos para la donación
de medicamentos:
-
Todas las donaciones deberán
beneficiar a quienes las reciben
-
Respetar los deseos y la
autoridad del beneficiario
-
No deberá haber discriminación
en la calidad
-
Deberá establecerse una
comunicación eficaz entre el donante y el beneficiario
Directrices para las donaciones de
medicamentos:
-
Todas las donaciones de
medicamentos deberán basarse en la necesidad expresada y deberán
corresponder al perfil de enfermedades del país beneficiario.
Todos los medicamentos deberán ser aprobados para su uso en el
país beneficiario. La presentación, la concentración y la fórmula
farmacéutica de los medicamentos donados deberán, en lo
posible, ser similares a los que se emplean comúnmente en el país
beneficiario. Todos los medicamentos donados deberán proceder
de una fuente fiable y cumplir con las normas de calidad de los
países donantes y de los beneficiarios.
-
No deberán donarse medicamentos
que hayan sido expedidos a pacientes y luego devueltos a la
farmacia o a otro sitio.
-
Todos los medicamentos donados
deberán tener un período máximo de almacenamiento restante de
por lo un año posterior a la llegada al país beneficiario.
-
Todos los medicamentos deberán
estar rotulados en un idioma que puedan comprender fácilmente
los profesionales de la salud del país beneficiario.
-
Los medicamentos donados deberán
enviarse en unidades que contengan grandes cantidades y en
presentaciones para hospitales.
-
Todas las donaciones de
medicamentos deberán empacarse de conformidad con las
reglamentaciones internacionales de embarque (indicando
denominación común internacional, forma farmacéutica,
cantidad, número del lote, fecha de caducidad, volumen, peso y
cualquier instrucción especial de almacenamiento).
-
Deberá informarse a los
beneficiarios sobre todas las donaciones de medicamentos que se
estén considerando, preparando o enviando. En el país
beneficiario, el valor declarado de una donación de
medicamentos deberá basarse en el precio de mayoreo de su
equivalente genérico en ese país (salvo los medicamentos
patentados de los cuales no existan equivalentes genéricos).
-
El costo del transporte
internacional y local, el almacenamiento, la aprobación
portuaria y la distribución deberá ser sufragado por el
organismo donante, a menos que se haya acordado previamente otro
mecanismo con el beneficiario.
Recomendaciones para los donantes:
-
Las donaciones de medicamentos
deberán complementar los esfuerzos nacionales y satisfacer las
necesidades del país. Deberá consultarse siempre la lista
oficial elaborada por las autoridades nacionales (o el
coordinador de la situación de desastre) para averiguar
exactamente qué medicinas se necesitan en el país. No siempre
es necesario enviar a título de donación productos farmacéuticos
pertinentes a la situación de desastre o emergencia, porque el
país puede tenerlos en existencia o bien pueden no corresponder
a políticas farmacéuticas y normas de tratamiento estándar
locales. La donación de medicinas inapropiadas puede desviar la
atención del personal de salud, que deberá ocuparse de
clasificarlas, agruparlas, rotularlas y, en muchos casos,
destruirlas. Siempre que sea posible, deberán donarse medicinas
ya clasificadas (en sus respectivas cajas), preferentemente por
grupos terapéuticos.
-
Las formas farmacéuticas y la
presentación son importantes. Para reducir costos de embarque y
facilitar la logística, es preferible evitar donar jarabes y
otros medicamentos líquidos en envases de vidrio. (Salvo los
medicamentos preparados que deben envasarse de esa manera.)
Recomendaciones para el país beneficiario:
En las situaciones de emergencia, es común que participen muchas
organizaciones (principalmente ONG) en la recepción y distribución
de las donaciones internacionales. Conviene asignar a una unidad
oficial la coordinación o bien darle acceso a la información sobre
los medicamentos que se están recibiendo y los lugares (centros de
salud, etc.) adonde se están enviando.
Proporcione a los donantes internacionales una lista de los
medicamentos necesarios y vaya actualizando la información. Incluya
en la lista todo lo que necesite para administrar los medicamentos
(jeringas, agujas, etc.). Al elaborar la lista de medicamentos
necesarios, señale específicamente las medicinas controladas y
siga las normas de la OMS (OMS/PSA/96.17). Si bien tanto los
donantes como los beneficiarios deberían acatar las normas sobre
donaciones, es posible que se reciban medicamentos que no se
necesitan, han caducado o están a punto de caducar. Es menester,
entonces, contar con un equipo de personas que se ocupe de estos
casos.
7. Vacunas en Situación de
Emergencia: Recomendaciones del Programa Especial para Vacunas e
Inmunización
- Asegurar que todas las personas
desplazadas y/o albergadas (adultos y niños), incluyendo el
personal de salud que trabajan en los albergues sean vacunadas
contra el sarampión, siendo necesario preparar un plan de
necesidades para la búsqueda de recursos;
- Mantener el esquema básico de
vacunación de forma rutinaria, ya que la disminución de las
coberturas de vacunación podría provocar el resurgimiento a
mediano plazo de las enfermedades prevenibles por vacunación ya
controladas y/o erradicadas como sarampión, polio, tos ferina,
difteria, y tétanos neonatal.
- Evaluar los daños en la cadena
de frío y pérdida de biológicos y suministros (jeringas);
- Reponer de forma inmediata de
las vacunas utilizadas rutinariamente por los programas
nacionales de inmunización;
- Uso temporal de cajas frías
(RCW42) para asegurar la conservación de las vacunas en las áreas
afectadas y posibilidad de movilización de inmunobiológicos,
siempre y cuando haya disponibilidad de hielo;
- Uso de refrigeradores fotovoltáicos
para almacenamiento de vacunas y producción de hielo,
garantizando baterías suficientes;
- Iniciar recuperación de la
cadena de frío (compra de refrigeradoras, termos, termómetros,
etc.).
Las condiciones actuales favorecen
un aumento en la incidencia de las enfermedades diarreicas
(asociadas a saneamiento y calidad de agua) y respiratorias
(hacinamiento). Inmunizaciones masivas durante situaciones de
desastres naturales son contraproducentes y desvían los limitados
recursos humanos y materiales de otras medidas más eficientes y
urgentes. Estas campañas de inmunización pueden dar un sentido de
falsa seguridad llevando a desatender las medidas básicas de
higiene y saneamiento que son más importantes en estos momentos.
La vacunación masiva sería justificable solamente cuando las
medidas sanitarias recomendadas no estén surtiendo efecto, y ante
evidencias demostradas de aumento progresivo de casos con riesgo de
epidemia.
Una vacuna con las siguientes características podría considerarse
útil en esta situación:
- Vacuna de comprobada eficacia, muy segura y
baja reactogenicidad;
- De fácil aplicación (de dosis única);
- De protección rápida y duradera para todas
las edades;
- Cantidad de vacuna suficiente para garantizar
el suministro para toda la población en riesgo;
- De bajo costo.
Frente al cuestionamiento sobre el
posible uso y demanda de otras vacunas que no están incluidas en
los programas nacionales de inmunización en situaciones de
emergencias, es importante reconocer los costos y los esfuerzos de
movilización necesarios para realizar una inmunización masiva.
Entre estas vacunas, las que se plantean más frecuentemente son
aquellas contra cólera, fiebre tifoidea y meningitis meningocóccica.
Otras vacunas que han sido licenciadas recientemente ya forman parte
también de este cuestionamiento, tales como rotavirus, hepatitis A,
Haemophius influenzae tipo b y varicela. A continuación se presenta
un resumen de las características de las vacunas en discusión:
Vacuna cólera: La vacuna
tradicional (a célula muerta) contra el cólera presenta baja
eficacia y alta reactogenicidad, por lo tanto, no es recomendada
para el control de epidemias. Una vacuna a base de la de células
muertas suplementada con la subunidad B recombinante de la toxina
colérica y una atenuada oral son las nuevas vacunas que se
consideran como posibles. Información existente para la primera
vacuna indica que su uso en mayores de un año con dos dosis
administradas en un intervalo de dos semanas podría disminuir el número
de casos durante una epidemia de cólera, pero no eliminaría la
probabilidad de una epidemia en el correr de los dos años
subsecuentes a la vacunación. Esto es debido a la rápida disminución
de la protección con el tiempo. Para niños menores de cinco años,
la protección desaparece después de 6 meses. Para la vacuna viva
atenuada, no existe información disponible en el momento que
sustente su uso.
Vacuna contra fiebre tifoidea: La
vacuna tradicional (a célula muerta) contra fiebre tifoidea
presenta baja eficacia y alta reactogenicidad, por lo tanto, no es
recomendada para el control de epidemias. La vacuna viva atenuada
oral requiere de cuatro dosis, administradas en un régimen estricto
el cual requiere una infraestructura especial (la vacuna es muy
termolábil y requiere de refrigeración). La vacuna a base de
polisacáridos es efectiva solamente en población mayores de dos años.
Vacuna rotavirus: Es una vacuna
recientemente licenciada en los Estados Unidos. Estudios de campo
han demostrado su efectividad en la prevención de los casos severos
de la enfermedad (diarreas con deshidratación), disminuyendo la
necesidad de hospitalización. Se requieren tres dosis de vacuna
separadas entre ellas por un mínimo de un mes. La efectividad de
esta vacuna no ha sido comprobada en situaciones de emergencia, es
cara y hay disponibilidad limitada.
Vacuna Haemophilus influenzae tipo b: Esta
vacuna ha demostrado un gran impacto en las meningitis, en las
neumonías y otras formas invasivas, una vez introducida en los
programas rutinarios de inmunización. La enfermedad no es epidémica
y por lo tanto no es considerado un problema de emergencia en
situaciones de desastre. Ocurre en niños menores de 2 años y son
necesarias al menos 2 dosis con un intervalo mínimo de 1 mes para
inducir protección. La OPS promueve la introducción de esta vacuna
en los programas regulares, pero asegurando la sostenibilidad del
suministro de la vacuna.
Vacuna meningocóccica: Estas
vacunas han sido ya usadas para controlar las meningitis meningocóccicas
debidas a los grupos A y C en emergencias epidémicas. Una vez que
la vigilancia epidemiológica determina un aumento de la incidencia
con la identificación de serogrupo responsable (A y/o C), grupo
etario y área o región afectada se puede considerar la vacunación.
Se deberá establecer un stock de vacuna antimeningocóccica para
asegurar disponibilidad inmediata para el control de brotes en caso
de necesidad La vacunación durante períodos no epidémicos no es
considerada ser una medida efectiva por causa de la corta duración
de la inmunidad en la población infantil.
Vacuna hepatitis A: En Centro América
la infección por el virus de la hepatitis A ocurre a temprana edad.
Datos recientes muestran que en Nicaragua, niños de 2 a 4 años
presentan una seroprevalencia del 73%. La patogenicidad varia con la
edad, es mas grave en los adultos y en los menores de seis años la
infección es asintomática (mas de un 70%). La vacuna es cara y se
aplica dos dosis a los mayores de 2 años por lo que no se justifica
su uso en situaciones de emergencia.
Vacuna varicela: No existe
recomendación de uso de vacuna de varicela en situaciones de
desastre.
De acuerdo a las características de las vacunas descriptas
anteriormente y a excepción de las vacunas usadas actualmente en
los programas nacionales, especialmente la vacuna contra el sarampión
para evitar la reintroducción del virus y posiblemente la
antimeningocóccica A y C en situación de brote, SVI no recomienda
el uso de estas vacunas en la situación actual. |