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Los medios técnicos en seguridad
y protección.

Por: Francisco J. Illán Vivas 
Fcoj.illan@carm.es 
Criminólogo.
Director de Seguridad.

Indice
1. Introducción.
2. Los medios técnicos pasivos. Seguridad Física.
3. Los medios técnicos activos. Seguridad Electrónica.
4. Circuito cerrado de televisión.
5. El sistema integral de seguridad.
6. Bibliografia


1. Introducción.

Hace unos meses (noviembre de 2002) me solicitaron una conferencia sobre los medios técnicos en el ámbito de la seguridad y protección. Era un tema apasionante de elaborar, pero muy difícil de conferenciar. Puse manos a la obra y conté con dos buenos amigos, cuya ayuda me ha sido muy importante, los Directores de Seguridad D. José María Garrido Noguera y D. José Trigueros Pacheco.

La bibliografía a utilizar como base es muy amplia, pero no he pretendido abarcar todos y cada uno de los aspectos, ya que en cada uno de los medios podríamos detenernos hasta redactar una monografía completa, por ello he preferido basar el presente trabajo en las notas manuscritas de nuestros respectivos estudios del Curso Superior de Dirección de Seguridad, en el Centro Internacional Carlos V de la Universidad Autónoma de Madrid y CPD formación; en el Master de Seguridad Integral de la Universidad Politécnica de Cartagena y en las clases que hemos impartido en diferentes Centros de Formación para Vigilantes de Seguridad.

No obstante lo anterior, añado unas referencias bibliográficas al final para quienes estén interesados en ampliar conocimientos.

El resultado del trabajo para la conferencia es el que se presenta a continuación.

La seguridad integral está constituida por tres tipos de medios que deben aunarse como partes integrantes de un todo.

  • Medios Humanos: constituidos por el personal de seguridad, tanto Pública, Institucional y/o Privada.

  • Medios Técnicos: Pasivos o físicos. Activos o electrónicos.

  • Medios Organizativos: planes, normas, estrategias.

Vamos, por tanto, a centrarnos en los Medios Técnicos, los pasivos o seguridad física y los activos o seguridad electrónica.

De los numerosos agentes externos causantes de daños o pérdidas (naturales, nucleares, químicos, antisociales, etc.) analizaremos sólo aquellos que van dirigidos contra los bienes y el patrimonio de forma intencionada.


2. Los medios técnicos pasivos. Seguridad Física.

Los medios técnicos pasivos están enfocados a disuadir, detener o al menos, retardar o canalizar la progresión de la amenaza. El incremento del tiempo que estos elementos imponen a la acción agresora para alcanzar su objetivo resulta, en la mayoría de las ocasiones, imprescindible para que se produzca en tiempo adecuado la alarma-reacción.

El conjunto de medios pasivos constituye lo que se denomina seguridad física, que está constituida por:

  • Elementos de carácter estático y permanente, que pueden conformar el cerramiento de la instalación a proteger y suponen el primer obstáculo que se presenta para la penetración de intrusos formando lo que denominamos la protección perimetral (vallas, cercados, setos, etc.)

  • Otros elementos también estáticos, que impiden el acceso al propio edificio principal o núcleo de seguridad, formando lo que denominaremos protección periférica (puertas, rejas, cristales, etc.)

  • Por la protección del bien, que la constituyen recintos o habitáculos cerrados (cajas fuertes, cámaras acorazadas, etc.)

a. Protección Perimetral.

Los principales elementos que la conforman son los constituidos de:

  • Mampostería.
    Cerramientos realizados con materiales de albañilería: muros y paredes.

  • Metal.
    Cerramientos realizados por medio de cercas metálicas, verjas, vallas, alambradas acodadas en la parte superior, concertinas de alambre dentado, etc.

Tanto los muros como las vallas pueden estar complementadas en su parte superior por un sistema de bayonetas en su modalidad de simple o doble, que dificultará la coronación de aquellos por su parte posterior.

Dentro de este apartado incluimos las puertas y barreras que conforma el control de acceso de la protección perimetral, que pueden ser:

  • Puertas o cancelas pivotantes (abatible, vaivén, giratoria). 

  • Puertas suspendidas: 

    • Basculantes (rígida, articulada). 

    • Cierre enrollable (lamas, ondulada, malla, tubular). 

    • Guillotina (ascendente, bidireccional, descendente). 

    • Seccional (elevación, apilable, superpuesta, telescópica, vertical). 

  • Puertas y cancelas deslizantes: 

    • Corredera (curva, recta y tangente). 

    • Extensible (telescópica, plegable, reja extensible, plegable compuesta). 

  • Mixtos.

    • Muro más alambrada.

  • Otros.

    • De diversos tipos: concertina de fibra óptica, vegetación natural o plantada, topografía del terreno con obstáculos naturales (ríos) o artificiales (fosos, puentes, etc.).

Un cerramiento debe tener una altura mínima aconsejable de 3 metros.

En objetivos de un nivel de riesgo elevado, se debe instalar un doble vallado perimetral paralelo, cuya distancia entre ambos no debe ser inferior a 6 metros.

En el pasillo interior a ambos cerramientos se pueden instalar algunos elementos electrónicos del sistema de seguridad activa.

Los accesos a través de los cerramientos perimetrales se deberán realizar mediante puertas motorizadas con apertura a distancia.

Si el cerramiento es sencillo, se deberá instalar una barrera simple a continuación de la puerta motorizada, para facilitar el control de vehículos.

Si el cerramiento es doble, se deberá instalar un sistema de esclusas de acceso, con doble puerta motorizada y conmutación de apertura entre ambas, de modo que sea imposible abrir una de ellas mientras permanezca abierta la otra.

En estos cerramientos perimetrales, tanto si son sencillos como dobles, deben existir puertas peatonales para evitar aperturas continuadas de las puertas motorizadas, en el supuesto de paso de personal.

Barreras de detención de vehículos.
Consisten en una serie de elementos activables por control remoto o bien automático y que protegen ciertas instalaciones contra el ataque producido por un vehículo, cargado de explosivos lanzado contra las citadas instalaciones con la finalidad de producir la explosión al contacto con los muros de instalación.

Estas barreras, a menudo escamoteables, se interponen entre la instalación y los accesos a la misma activándose a través de célula fotoeléctrica o bien a distancia cuando no se cumple la señal de alto en controles próximos a dichos edificios.

Existen diferentes tipos y modelos, siendo las más normales aquellas consistentes en placas metálicas que se elevan ante una señal determinada, bloqueando el vehículo a una distancia prudencial de la zona a proteger para evitar o minimizar los efectos de la posible explosión.

Pero también se pueden utilizar elementos decorativos, como grandes jardineras, columnas metálicas, vallas, etc. como barreras de detención de vehículos.


b) Protección Periférica.

Los principales elementos que conforman la protección periférica de los huecos normales de la periferia de un edificio, es decir: puertas, ventanas, claraboyas y lucernarios. Podemos señalar:

Puertas.
Instaladas en los puntos principales de acceso al edificio o establecimiento. Según la seguridad que proporcionen, podemos distinguir: de seguridad, blindadas y acorazadas.

  • De Seguridad: responden a un nivel básico de protección y se corresponden con la necesidad de dar seguridad a un número elevado de recintos.

  • Blindadas: representan un nivel medio-alto de protección, siendo frecuente su empleo en la seguridad de áreas restringidas de todo tipo. Muy empleadas en seguridad mercantil y domiciliaria.

  • Acorazadas: representan el nivel más alto de protección física de accesos, empleándose normalmente en cámaras acorazadas, cámaras de cajas de alquiler, determinadas cajas fuertes, recintos contenedores de altos valores y ciertas áreas de muy alto riesgo.

  • Instalación de sistemas de esclusas en dichos puntos de acceso, de forma que no pueda accederse directamente al interior. Suelen ser unidireccionales.

Bajo nuestro prisma; Esclusa es el conjunto de elementos fijos y móviles que forman un sistema de control de accesos para personas, vehículos u objetos bajo condiciones específicas de seguridad, caracterizado por la existencia de dos puertas accionadas por un sistema que evite la apertura de ambas a la vez, excepto en situaciones de emergencia.

Las esclusas en función de su aplicación, velocidad de funcionamiento, número de personas a circular, espacio disponible, organización de la actividad, etc. presentarán una disposición diferenciada que se centra principalmente, en base al sentido de paso, en los tipos siguientes.

  • Unidireccional lineal. 

  • Bidireccional lineal. 

  • Unidireccional angular. 

  • Bidireccional angular. 

  • Unidireccional lineal y angular. 

  • Bidireccional lineal y angular.

Estas configuraciones básicas pueden combinarse entre si o bien incorporarse elementos auxiliares como: arco detector de metales, puertas antipánico, detectores de armas y/o explosivos, compartimentos para la custodia de armas, bandejas pasadocumentos, etc.

  • Cristales blindados en ventanas, al menos aquellos despachos sujetos a un riesgo especial, y del nivel que se considere conveniente.

Existe una clasificación de blindajes transparentes o traslúcidos establecidos por la norma UNE 108-131 (primera parte) según la cual se dividen en dos categorías, A y B según que sean resistentes a cartuchería de armas ligeras, con cinco niveles de resistencia, o a armas de caza con cuatro niveles, respectivamente.

También existe otra clasificación en categoría A y B, sin señalar niveles, para resistencia a ataques manuales (piedras, cócteles molotov, etc.)

  • Rejas y contraventanas instaladas en las ventanas, especialmente en aquellas de mayor accesibilidad, y en algunas claraboyas y lucernarios. 

  • Rejillas y emparrillados protectores de huecos necesarios de ventilación.

Este conjunto de elementos no son los únicos posibles, ni necesariamente deberán instalarse todos en todos los objetivos.

En cada caso se elegirán aquellos que se consideren más necesarios de acuerdo con la naturaleza del mismo y con la clase de riesgos a que puede estar expuesto.


c) Protección del bien.

En este apartado se deben incluir:

  • Cajas fuertes. Hay una gran variedad en el mercado en cuanto a tamaños y sistemas de apertura. Pueden ir ancladas, empotradas o sobrepuestas. Se presentan con combinación digitales y/o mecánicas.

    Se establece una clasificación en base al volumen interior en litros que se designa mediante letras minúsculas que van desde a) a la e) en sentido ascendente. Y otra clasificación en base al grado de seguridad que se designa mediante letras mayúsculas que van desde la A a la F en sentido ascendente.

  • Cámaras acorazadas. Construidas conforme a especificaciones reguladas reglamentariamente. Disponen de un acceso que puede tener dispositivo de bloqueo y estar temporizado.

    Sus componentes fundamentales son el muro acorazado, la puerta acorazada y el trampón acorazado; éste opcional, que permita la evacuación del recinto protegido en circunstancias especiales y conectado directamente con la central de alarmas, utilizando sistemas independientes de alarma y autónomo.

    Se establece una clasificación en base al volumen interior en litros que se designan mediante letras minúsculas que dan desde la a) a la e) en sentido ascendente. Y otra clasificación en base al grado de seguridad que se designa mediante letras mayúsculas que van desde la A a la F en sentido ascendente.


d) Fiabilidad.

La fiabilidad de un sistema de protección es el grado de confianza que otorga el mismo en el cumplimiento de la misión para la que se ha establecido.

Viene determinada por los siguientes parámetros:

  • Seguridad de reacción. 

  • Seguridad de falsas alarmas. 

  • Vulnerabilidad al sabotaje.

Considerando cada uno de ellos en un sistema pasivo de seguridad, podemos establecer lo siguiente:

  • Seguridad de reacción. Por sí solos, los elementos que componen este tipo de sistema proporcionan tiempo y espacio para la reacción, especialmente los que constituyen el cierre perimetral de la instalación, al estar situados lejos de ella.

  • Porcentaje de falsas alarmas. Las alarmas provenientes de estos elementos nos vendrán transmitidas por los elementos activos que se sitúen en ellos para complementarlos, pero no por los propios elementos pasivos.

  • Vulnerabilidad al sabotaje. Puede ser alta, al constituir la protección más alejada del centro de control. Disminuirá en razón al complemento de elementos activos que se hayan situado, así como por los puestos de vigilancia establecidos.

3. Medios Técnicos Activos. Seguridad Electrónica.

La función de los medios activos es la de alertar local o remotamente de un intento de violación o sabotaje de las medidas de seguridad física establecidas.

El conjunto de medios activos constituye lo que se denomina seguridad electrónica. Pueden utilizarse de forma oculta o visibles.

Sus funciones principales son:

  • Detección de intrusos en el interior y en el exterior. 

  • Control de accesos y tráfico de personas, paquetes, correspondencia y vehículos.

  • Vigilancia óptica por fotografía o circuito cerrado de televisión. 

  • Intercomunicación por megafonía. 

  • Protección de las comunicaciones.

Un sistema electrónico de seguridad está formado por un conjunto de elementos electromecánicos y/o electrónicos relacionados entre sí por una adecuada instalación, que, a través de la información que nos proporcionan, contribuyen al incremento del nivel de seguridad de un determinado entorno.

De una manera esquemática, un sistema electrónico de seguridad consta de los siguientes elementos:

  • Red. 

  • Fuente de alimentación.

  • Equipo de seguridad.

  • Detectores.

  • Señalizadores o avisadores.

La energía de alimentación representa el elemento de activación del sistema, por lo que se debe disponer de una fuente de alimentación, que automatice el sistema ante posibles faltas de suministro casuales o intencionadas. Esto se logra por medio de acumuladores de energía y baterías (SAI, sistema de alimentación independiente).

El equipo de seguridad es el cerebro de todo el sistema. Recibe los impulsos de los detectores y, tras analizarlos, los transforma oportunamente en señales que envía a los señalizadores o avisadores locales y/o remotos.

Los detectores son dispositivos colocados tanto en el exterior como en el interior de objetivos con riesgo de intrusión, con la misión de informar a la central de las variaciones del estado ambiental de la zona que están protegiendo, indicando, por tanto, la intrusión en dichos objetivos.

Los señalizadores o avisadores representan una parte de vital importancia del sistema, puesto que si se consuma un intento de intrusión, se deberá conocer adecuadamente lo que está sucediendo y dónde está sucediendo, para poder reaccionar con eficacia.

a. Detectores.
Son los componentes básicos del sistema electrónico de seguridad. Son los iniciadores de la alarma y su función es vigilar un área determinada, para transmitir una señal al equipo de seguridad, cuando detecta una situación de alarma.

Los detectores se dividen, en función de su uso, en:

  • Detectores de uso interior.

  • Detectores de uso exterior.

Su elección dependerá del área a controlar y del previsible agente causante de la intrusión. En función de estos dos parámetros, el Director de Seguridad decidirá cual se ajusta a su Plan de Seguridad.

Las causas desencadenantes que activan un detector de intrusión son:

  • Movimiento del intruso. 

  • Desplazamiento del detector. 

  • Presión sobre el detector. 

  • Rotura del objeto protegido. 

  • Vibración. 

  • Detectores de uso interior. Como su propio nombre indica, son los situados en el interior del local, instalación o establecimiento a proteger.

En función de su ubicación y de la causa desencadenante de la alarma podemos subdividirlos en detectores "de penetración" y "volumétricos".

Los detectores de penetración controlan el acceso del intruso a través de las aberturas existentes en las paredes que limitan la zona a vigilar, generalmente sus fachadas.

Se consideran aberturas tanto los huecos previstos para puertas, ventanas, etc., como las superficies cuya resistencia sea sensiblemente inferior a la usual de la construcción (acristalamientos, tragaluces, etc.)

Detectarán, por tanto, la apertura de los dispositivos practicables, así como la rotura de los elementos constructivos normalmente solidarios al muro o pared, antes de que se produzca la intrusión.

Los detectores volumétricos están diseñados para captar el desplazamiento de un intruso a partir de las perturbaciones que origina dicho desplazamiento en las condiciones ambientales de volumen protegido.

Los de interiores se usan para recintos cerrados y los de exteriores para la intemperie.

Su diferencia no está solo en que carcasas han de soportar las inclemencias de la intemperie, en un caso sí y en otro no, sino por la capacidad de distinguir entre las variaciones ambientales (no provocadas por el intruso dando lugar a falsas detecciones) y las situaciones de intrusión real.

La clasificación dentro de ellos se debe a las diferentes formas de sus áreas de cobertura.

  • Puntuales: aquellos que protegen un punto (por ejemplo la apertura de una puerta). 

  • Lineales: aquellos que protegen una línea de puntos (por ejemplo, un pasillo). 

  • Superficiales: aquellos que protegen una superficie (por ejemplo, un cristal). 

  • Volumétricos: aquellos que protegen un volumen (por ejemplo, una habitación).

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