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Fundamentos de la Seguridad Privada:
Una Percepción Criminológica

Emilio Velazco Gambóa 
emiliovelazco1972@hotmail.com 

Mexicano. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad del Desarrollo del Estado de Puebla (UNIDES). Tiene los Diplomados en Derecho Electoral y en Derecho Constitucional, por la Universidad Cuauhtémoc. Actualmente es consultor académico e investigador independiente.

3. Concepto de seguridad privada

En la búsqueda previa a la realización del presente trabajo no se pudo ubicar una definición exacta del concepto "seguridad privada". No obstante, se contó con dos factores que me permitieron presentar una más o menos aproximada: El primero, una serie de fuentes documentales que proporcionan elementos de juicio amplios, profundos y variados de análisis sobre el término en cuestión.

El segundo, una capacidad de abstracción, lo cual se consigna sin vanagloria de tipo alguno, sino como un recurso útil para el presente caso. Hecha esta precisión y aclaración, se realizará el análisis de los elementos previos a la definición del concepto de "seguridad privada".

Diego Torrente dice que para las teorías pluralistas, los conceptos de "público" y "privado" tienen diversos significados. Uno es relacionar lo público con el Estado -insisto, con la autoridad estatal-, y lo privado con el mercado. Otro es espacial, continúa diciendo, distinguiéndose entre espacios públicos (comunes) o privados (restringidos).

Así, "la seguridad privada no se centra sólo en los espacios privados. Una buena parte de su negocio gira en torno a los espacios semipúblicos, es decir, espacios privados pero de afluencia masiva de personas (centros comerciales, complejos deportivos, etc.). Se dice que la seguridad ciudadana es un bien público por excelencia ya que, una vez lograda, no se puede excluir a otros de su disfrute"(25) .

En ese caso, añade Torrente, la provisión pública es la más eficiente. Además, encara la esencia de la gobernación: el uso de la fuerza. Otro argumento a favor del carácter público es que la seguridad está conectada con la calidad de nuestras relaciones con las otras personas. Sin embargo, los bienes públicos pueden ser proveídos, financiados, incluso regulados, por estructuras no estatales. Torrente lo explica así (26) :

  1. La idea de seguridad ciudadana es tridimensional y encuentra numerosas conexiones en otras áreas colaterales. En la sociedad global, aparecen nuevos riesgos más graves en sus efectos, extendidos en su alcance espacial, e indiscriminados en su distribución social. Esos riesgos nuevos plantean un reto formidable a las instituciones tradicionalmente encargadas de mantener el orden y aplicar la ley. El gran reto es convertir esas viejas instituciones en instituciones de seguridad.
    En ese contexto, en los países desarrollados (y cada vez más en otros en vías de desarrollo) se produce un auge en los últimos veinte o treinta años del sector privado de la seguridad. La seguridad ciudadana deja de ser un monopolio del Estado y se convierte en un sector de actividad más en el que concurren la iniciativa privada, la social y la pública.

  2. La calidad de vida tiene que ver con las condiciones adecuadas para que el ser humano pueda realizar todas sus potencialidades. Esas condiciones implican cuestiones como bienestar material, salud física y psicológica, acceso a la cultura, un medio ambiente sano, justicia social, y también seguridad.
    El concepto va más allá de la idea económica de "nivel de vida" (consumismo, desarrollo), o de la cultural de "estilo de vida". La idea de seguridad aparece asociada a la noción de calidad de vida de dos formas. El aumento de la riqueza, el bienestar y la calidad de vida pueden aumentar la demanda de seguridad ya que esta es una dimensión y una condición para disfrutar de aquella.
    Por otro lado, "el aumento de la riqueza también puede venir acompañado de desigualdad"(27) . Los agravios y tensiones sociales pueden provocar mayor inseguridad objetiva -de hecho no "pueden", sino que ya la provocaron en México-. El efecto al final es que la calidad de vida, paradójicamente, genera inseguridad, sobre todo cuando la distribución de los beneficios de la riqueza es inequitativa o, por ser de origen dudoso, genera mayor corrupción. Ese proceso paradójico explicaría la enorme demanda de seguridad.

  3. La idea de prevención es consustancial a la de seguridad: prevención es sinónimo de eficacia (que es lo que demanda la sociedad). Cuando ocurre un accidente o un delito, el daño se ha producido, con independencia de si se aprehende al delincuente o si se atiende adecuadamente a las víctimas.
    Prevenir es hacer cosas para evitar que se materialice un riesgo, o bien, si sucede, que el daño sea el menor posible. Actuar cuando ya el incidente se ha producido, no es prevenir. Una limitación es que las policías públicas, sobre todo las orientadas a la persecución de delitos, tienen poca tradición preventiva. Máxime, en el ámbito latinoamericano y no se diga ya en el mexicano.
    Los sistemas penales giran en torno a la culpa y el castigo, pero no tanto a la prevención. Sin embargo, la seguridad privada vende prevención (evitación de daños y pérdidas), que es un producto que se demanda. El riesgo para la seguridad pública es perder ese "mercado" de la prevención frente a seguridad la privada.

El Doctor Edgardo Frigo, director del Programa de Actualización Internacional en Management de Organizaciones de Seguridad del Departamento de Estudios de Postgrado y Educación Continua de la Universidad de Belgrano, y director académico del Curso de Administración de Organizaciones de Seguridad Privada del Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina, da tres observaciones contundentes acerca de la seguridad privada(28) :

  1. El sector de la seguridad privada está compuesto por una gran cantidad de efectores individuales y organizacionales que brindan servicios de seguridad, vigilancia, protección, investigaciones y otros múltiples conexos a particulares, empresas, instituciones, reparticiones gubernamentales y otros demandantes.

  2. Se trata de un sector económico muy joven. Las empresas de más de 30 años de existencia en el sector son la excepción más que la regla, y la inmensa mayoría de los actuales oferentes de servicios de seguridad privada en Latinoamérica tienen menos de diez años de existencia.

  3. En los últimos quince años, como sector de la vida económica, la seguridad privada ha ganado un lugar de relevancia tanto en el mundo como en nuestra región. Además de sus cifras de ventas, muy importantes por dimensión y tasa de crecimiento, la seguridad privada se ha convertido en uno de los principales creadores de empleo formal, en un aporte sustancial en la mejora de la situación general de Seguridad en todo el mundo.

De hecho, el Primer Congreso Latinoamericano de Seguridad celebrado en Bogotá, Colombia del 24 al 26 de septiembre de 2003 arrojó como resultado que todos los segmentos de la seguridad privada se encuentran en franco crecimiento a tasas mínimas del 5 al 8% anual desde hace varios años, y que la tendencia se ha acentuado a raíz de la ola de privatizaciones en la región (posiblemente desde finales de los 1980 y principios de los 1990).

En relación con ello, este Congreso, en las conclusiones de la memoria citada antes, se tienen los siguientes datos, mismos que no dejan de ser ilustrativos -e interesantes- para el tema que se está tratando en esta investigación:

  1. La demanda social de seguridad en Latinoamérica no solo aumenta, sino que además, lo que la sociedad demanda bajo el rótulo de "seguridad" muchas veces no coincide con lo que las fuerzas públicas de seguridad están en condiciones de ofrecer.

  2. Ahora bien: cuando lo que las fuerzas públicas comprenden por seguridad, no coincide con lo que los ciudadanos consideran seguridad, no es la población la que está equivocada. El concepto "seguridad" que tiene la población incluye muchos factores, y el delito es sólo uno de ellos. La población no piensa en términos de delito sino de riesgo, y así demanda.

  3. Como la oferta pública no puede dar respuesta completa a esta demanda, en muchos de estos ámbitos las nuevas necesidades son cubiertas por la seguridad privada, coadyuvada por su propio número. Continuando con el ejemplo, en Chile, la fuerza de Carabineros tiene 36 mil efectivos, número que no está aumentando, y existen unos 45 mil guardias privados registrados, un número indeterminado sin registrar, y la cifra crece al 9% anual (en el mismo sentido, téngase en cuenta que Carabineros no sólo es la policía uniformada, sino también tiene la responsabilidad del resguardo de la extensísima frontera de Chile. ¿Cuántos carabineros hay efectivamente en servicio en la calle un día dado?).

  4. En la Argentina su Policía Federal tiene 43 mil efectivos y la seguridad privada, 75 mil hombres registrados, y lo mismo ocurre en el resto de la región.

  5. Este cambio en la demanda social de seguridad persistirá y se profundizará.

Una vez vistas las exposiciones anteriores, se pueden ubicar un concepto en común:

  1. El incremento de los delitos comunes o tradicionales y el surgimiento de nuevas modalidades de delitos han superado la capacidad técnica y operativa de las fuerzas policiales tradicionales u oficiales.

  2. La demanda de seguridad de la ciudadanía es más alta que la expectativa de seguridad que tienen las autoridades gubernamentales.

  3. La operación y puesta en marcha de un trabajo preventivo, es decir, de prevención del delito, no es algo que las policías oficiales hayan hecho tradicionalmente. Por tanto, su capacidad efectiva es mucho menor en comparación con la de la delincuencia.

  4. La cobertura real de las policías oficiales es insuficiente ante el crecimiento poblacional y urbano, y en lo personal yo añadiría el industrial y comercial.

  5. La ciudadanía misma, en consecuencia, y sobre todo los más emprendedores, han tenido que empezar a instrumentar organismos que operen de manera privada para brindar seguridad a la población e incluso a las dependencias gubernamentales, en distintos niveles, sitios y áreas de especialización.

  6. Es decir, se han creado empresas de seguridad, por lo que se le ha dado en llamar "seguridad privada".

Luego entonces, y permitiéndoseme definir el término, se denomina "seguridad privada" a los servicios integrales de seguridad y protección que empresas formadas con capital esencialmente privado y sujetas al régimen legal, fiscal y financiero correspondiente y marcado por el gobierno, brindan a personas físicas y morales tanto públicas como privadas en áreas diversas y específicas tales como vigilancia, traslado de valores, protección física a individuos, resguardo de bienes muebles e inmuebles, prevención y combate de incendios y contingencias naturales e intencionales, etc.

En la siguiente parte se conocerán los distintos tipos y características de actividad, presencia y operación de una empresa de seguridad privada promedio así como sus ámbitos de actuación.


4. Ámbito de actividad de una empresa de seguridad privada

El Doctor Eduardo Frigo indica que los cuatro principales segmentos del mercado de la Seguridad Privada son:

  1. Vigilancia física;

  2. Seguridad electrónica;

  3. Transporte de fondos, y

  4. Alarmas residenciales.

A la vigilancia física yo me atrevería a denominarla protección a personas, considerando que potencialmente incluye o pudiera incluir escoltas o personal de seguridad para ejecutivos o funcionarios públicos así como a las familias o demás subordinados de éstos. Repito: no hay nada definido.

Esta es sólo una aproximación, pues no faltaría quien pudiese pensar que vigilancia física podría también referirse a instalaciones físicas con todo lo que ello implica: maquinaria, seguridad, mobiliario, equipo, etc. Sin embargo, otro término dado por Eduardo Frigo me permitiría hacer la distinción pertinente. De ello se hablará algunas líneas más adelante.

Sobre el segundo punto, seguridad electrónica, personalmente pienso que también incluye o debería -al menos- considerar la seguridad de información contenida en medios magnéticos, bases de datos, páginas web, transferencia de datos por Internet o Intranet, etc.

En cuanto al tercer rubro, transporte de fondos, (también a título personal) podría denominaría traslado y resguardo de valores, ya que, si bien no es especificado por el especialista citado, por simple reflexión semántica implica traslado de dinero, materiales preciosos, documentos financieros (cheques, por ejemplo), etc.

Finalmente, se tiene el punto de las alarmas residenciales, aunque se me figura bastante limitado y yo incluiría, además, la vigilancia y salvaguarda de instalaciones y bienes muebles e inmuebles de tipo residencial, industrial, comercial y de otros tipos.

Este último sector -por instrucción de Frigo- también incluye múltiples otros segmentos conexos entre los que se encuentran:

  1. Alarmas (fabricación, provisión e instalación).

  2. Armamento.

  3. Automatización de edificios.

  4. Blindaje de edificios y vehículos.

  5. Capacitación y docencia.

  6. Cerrajería y afines.

  7. Circuitos cerrados de televisión.

  8. Comunicaciones.

  9. Construcción y gestión de cárceles.

  10. Consultoría y auditoria.

  11. Control de accesos-productos y servicios.

  12. Custodia de mercadería en tránsito.

  13. Diseño e ingeniería de seguridad.

  14. Fabricación de insumos de vigilancia.

  15. Fabricación de insumos electrónicos.

  16. Gestión del riesgo.

  17. Identificación-productos y servicios.

  18. Iluminación y señalización-productos y servicios.

  19. Importadores y exportadores especializados.

  20. Investigaciones.

  21. Eventos (ferias, congresos, conferencias).

  22. Marketing y management (administración) de seguridad.

  23. Medios de difusión (periódicos, revistas, TV, Internet).

  24. Monitoreo de alarmas.

  25. Negociadores de conflictos y secuestros.

  26. Planeamiento de respuesta ante emergencias.

  27. Prevención de pérdidas.

  28. Protección contra incendios.

  29. Protección personal y guardaespaldas.

  30. Seguridad bancaria y financiera.

  31. Seguridad con canes.

  32. Seguridad contra robos y secuestros.

  33. Seguridad de espectáculos.

  34. Seguridad de la información.

  35. Seguridad de las comunicaciones.

  36. Seguridad del trabajo.

  37. Seguridad del transporte.

  38. Seguridad turística.

  39. Seguridad vial.

Los principales segmentos de la demanda de seguridad privada, añade el Doctor Frigo, son la pública, la empresarial y corporativa, la del propio sector de la seguridad privada -por supuesto- y la proveniente de pequeñas y medianas empresas así como de personas particulares. Pero aquí, la seguridad privada ya va más allá de este ámbito. Como se ha dicho antes, está yendo de lo privado a lo semipúblico.

Un ejemplo de ello es la vigilancia que ya ejercen empresas de seguridad privada en espacios semipúblicos como parques, centros comerciales, balnearios y otros que, por considerarse "de inversión privada" son totalmente descuidados y abandonados por las corporaciones oficiales, aunque ello no es culpa de los mandos medios y sus elementos, sino -regularmente- de sus máximos jefes y superiores.

Por último, es pertinente explicar que "no existe una tecnología específica de la seguridad, sino que el sector incorpora y aplica los avances tecnológicos generales, sobre todo del campo de las comunicaciones y la informática. Existen varias tendencias generales en tecnologías de la seguridad. Una tendencia es hacia desarrollar sistemas inteligentes capaces de detectar un problema, analizarlo y enviar avisos"(29) .

Así, indica Diego Torrente, es posible, por ejemplo, disponer de sistemas de grabación capaces de seguir desde diferentes cámaras la secuencia de un incidente. Otra tendencia es hacia la integración de sistemas. Las alarmas, por ejemplo, se integran en los sistemas domésticos.

De esa manera, es posible controlar a distancia (a través de un teléfono o de Internet) aspectos de calefacción, iluminación, o comprobar una alarma mediante un sistema de micrófonos y cámaras en el recinto. Los sistemas GPS y las comunicaciones celulares se incorporan a las alarmas de coches lo que permite reseguir al vehículo robado y bloquearlo a distancia. Otro sector que avanza es el de identificación por parámetros biológicos (iris, huella digital, reconocimiento facial, etc.).

Por supuesto, la competencia entre la delincuencia -sobre todo la organizada- y las empresas de seguridad privada, aunque yo les llamaría corporaciones -pues ya engloba órganos camarales, asociaciones y federaciones-, es cada vez más cerrada. La batalla apenas está empezando a darse, aunque se confía mucho -pero muchísimo- más en la visión de los empresarios de lo que se confía en la de los políticos, más preocupados por sus intereses personales que por los de aquellos que los llevaron a la cúspide de la representación y/o el liderazgo nacional.


5. Reflexiones finales

Más allá de sus fines y misiones propios y naturales, la seguridad privada tiene importantes aportaciones y alcances sociales. Y aquí la seguridad privada debe ser entendida como el conjunto de empresas que proporcionan servicios de protección, de las personas que reflexionamos o teorizamos sobre ellas y que eventualmente hacemos aportaciones científicas y tecnológicas concretas en la materia, y de las asociaciones o cámaras que aglutinan a las compañías de este pujante y vigoroso sector.

En materia de generación de empleo y lo que de ello se desprende ya se ha dicho bastante. Estas empresas generan prestaciones laborales y sociales, un sueldo fijo para el ingreso familiar, certeza económica -los sueldos son muy bajos, al menos en México, y sobre ello falta mucho por hacer, pero al menos representa algo seguro para nuestras familias, normalmente tan golpeadas por el caos financiero eterno del país-, una importante -aunque en muchos planos excesiva- captación fiscal para el gobierno por permisos, impuestos sobre el trabajo -si bien a veces ahoga a estas empresas, limitando su crecimiento-, etc.

Igualmente, en lo que hace a su aportación a la sociedad con base en los servicios que brinda, la seguridad privada ha empezado a incursionar en rubros que se podría pensar pertenecían al Estado. Algo importante y muy cierto es el hecho de que las empresas de este ramo no son corporaciones policiales, pero si dan protección a personas, instalaciones y valores, se deben preparar para prevenir delitos, corrupción y agresiones externas.

Luego entonces, se ha recurrido al estudio del fenómeno delictivo con base en ciencias como la criminalística, la criminología y otras tecnologías y ciencias aplicadas al desarrollo de materiales e invenciones que permitan combatir al crimen común y al organizado.

No son corporaciones policiales, pero al entrar en lo semipúblico, es evidente que tienen que adquirir una visión preventiva. Ello las acerca a este perfil. No obstante, y sin perder de vista su naturaleza y objetivos, conservan su independencia moral y de criterio por el simple hecho de que un guardia privado no puede usar armas y no es tampoco un detective. Debe tener preparación física y mental para afrontar un hecho delictivo, sí, pero hasta ahí.

Por supuesto, este tipo de instituciones ha tenido sus episodios negros. Por ejemplo, cuando agentes privados armados han agredido a golpes o a balazos a civiles y transeúntes. Como todo, no son perfectas ya que son humanas. Sin embargo, es importante pensar en darle una formación deontológica y ética a sus elementos. Ya tenemos bastante con los delincuentes -que en muchos casos también eran policías o ex policías- y los golpeadores con placa como para soportar a otra clase nueva de gorilas, y esa es la razón por la cual se han empezado a transformar las corporaciones oficiales de seguridad.

Otro punto importante es que hay empresas que tienen sus propios cuerpos de mantenimiento, o contratan este servicio a empresas de seguridad privada, y que desarrollan labores similares a las de los bomberos -un ejemplo es Volkswagen de México, que en el área de seguridad industrial tiene una unidad de bomberos-.

Ello también requiere el diseño de un perfil, de un programa de capacitación -que a las empresas de seguridad privada aparentemente les hace mucha falta y sobre lo cual las autoridades no les dan incentivos para fomentarlos-. Hace falta que las asociaciones que aglutinan a las compañías de este sector tengan una especie de Estado Mayor encargadas del desarrollo tecnológico, de la doctrina, por poner un par de ejemplos.

En fin, falta mucho por hacer, normar y homologar criterios a nivel local, nacional y regional, y posteriormente, a nivel hemisférico y mundial. La seguridad no debe conocer fronteras, y sería muy alentador descubrir que las compañías privadas de seguridad empiecen a dar la pauta a las corporaciones oficiales, y más que a ellas, a los políticos que regularmente las dirigen, por cierto, mal y con malos resultados -e incluso con malas intenciones-.

Por último, quiero presentar algunas conclusiones en relación con las preguntas planteadas al inicio de este análisis:

  1. ¿La seguridad privada es diferente de la seguridad pública? Definitivamente, no. La seguridad privada más bien es un término que se utiliza para distinguir los servicios de seguridad y protección que brindan empresas de capital privado a personas, instituciones públicas, privadas y sociales, a instalaciones, mobiliario, maquinaria, bienes muebles e inmuebles, valores, etc.
    Si nos circunscribimos a los elementos de la teoría del Estado, que son tres: territorio, población y gobierno, podremos ver que todos ellos pertenecen a esa población que se hace referencia.
    Últimamente se habla de cuerpos intermedios entre población y gobierno, pero yo me pregunto ¿por eso han dejado de ser habitantes del Estado mexicano o del que se trate? ¿son ciudadanos o personas de primera o de segunda clase? ¿tienen o no tienen derecho a la seguridad?
    Y me contesto que no son ciudadanos de segunda, y por ende, son sujetos con derecho a la seguridad y protección que tiene obligación de brindarles el gobierno, y en donde éste no tenga capacidad para brindárselas, pueden contratar los servicios de particulares que se las brinden, siempre y cuando observen de manera irrestricta lo que disponga la ley en la materia.

  2. Luego entonces, seguridad pública y seguridad privada son dos esferas del mismo espacio, es decir, la seguridad ciudadana. Por tanto, la única diferencia es el origen de los recursos y de los mandos, ya que en el primer caso, los recursos provienen del erario público y de las contribuciones del público ciudadano, y los mandos están sujetos a nombramiento emitido por parte de alguna autoridad gubernamental superior y, en algunos casos, a lineamientos oficiales de ascenso como exámenes, méritos especiales, etc.
    En el segundo caso, es capital privado el que financia el trabajo de seguridad, y regularmente los mandos provienen de diferentes mecanismos (desde los concursos por oposición hasta la selección directa), pero se sustenta en un criterio llamado confianza. De ahí que se denomine a este tipo de elementos "personal de confianza".

  3. Por tanto, se puede concluir que la seguridad privada es un renglón aparte de la seguridad de un Estado o nación si se considera que es ejercida por empresas particulares y financiadas con capital privado, pero se encuentra inserta en el ámbito de ésta dado que no sólo brinda protección a particulares dentro de su esfera personal, sino que también se la proporciona a la gente en espacios públicos financiados con capital privado, tales como centros comerciales, cines, hospitales, etc., y que por tanto pueden ser considerados como semipúblicos.

  4. Así, seguridad privada es un término que intenta distinguir la actividad de las empresas particulares que trabajan coadyuvando en la labor de brindar seguridad a otras personas y empresas, e implica el hecho de que (de modo colectivo, o mejor dicho corporativo y conforme a lo que establece la ley en la materia) las instituciones particulares pueden asumir el rol de guardianes de sí mismos o de otros, pero sin invadir facultades exclusivas de las corporaciones policiales oficiales, como el uso de armas de fuego y el uso de la fuerza, entre otros, si bien ya empieza a recurrir a ciencias como la criminalística y la criminología para prevenir la comisión de actos ilícitos, simplemente porque ello no es derecho exclusivo de los gobiernos.

  5. Por último, me planteaba el siguiente razonamiento: ¿Cuáles son los fundamentos de la seguridad privada? Primero que nada, que las empresas que la proporcionan son sujetos particulares con derechos y obligaciones en términos de la legislación mexicana vigente y de las normas de las entidades federativas, o de la legislación del país de que se trate.
    Como tales, deben pagar impuestos y otras contribuciones, tener permisos para operar, darle prestaciones en términos de la normatividad laboral vigente a sus empleados, cumplir con una serie de requisitos no sólo fiscales y laborales sino también de índole comercial, y en contraparte pueden gozar de sus utilidades, promocionarse, adquirir bienes muebles e inmuebles de acuerdo a su ámbito de trabajo, etc.
    Las empresas de seguridad privada no pueden, en términos de la legislación mexicana en la materia, recurrir a la utilización de armas de fuego y explosivos salvo en los casos que marca dicha ley, y tampoco podrá recurrir al uso de la fuerza salvo, como ya se dijo, en los casos que la norma pública disponga.
    En cambio, la ley, dado que no lo prohíbe y lo que no está prohibido es lícito, le permite a estas instituciones particulares recurrir a los avances de las ciencias y la tecnología para desarrollar sistemas que les permitan prevenir actos delictivos o agresiones en contra de ellas o de las personas físicas o morales a las que prestan servicios.

En lo particular, siento que a la seguridad privada le falta cientifizarse y tecnologizarse un poco -si se me permite opinar al respecto y emplear dichos términos-, creando departamentos o áreas que asemejen en recursos y procedimientos a los Estados Mayores Policiales para tener una doctrina, una ética de servicios y de comportamiento tanto para los dueños de las empresas como para su personal, una evaluación de desempeños, una evaluación de logros en materia de responsabilidad y aportación económica y social, etc..

También se recomienda que las empresas de seguridad privada y las asociaciones y federaciones que las representan trabajen en propuestas de reformas a la legislación mexicana en la materia que les permitan crecer y beneficiarse pero sin perder su sentido de contribuyentes y, como tal, sujetos de derechos y obligaciones con la autoridad estatal.

Por último, sugeriría que estas instituciones invirtieran un poco de sus recursos en la investigación en materia de Derecho y Ciencias Sociales dentro del ámbito al que pertenecen; en el desarrollo de tecnologías que les permitan mejorar su trabajo; en programas de superación y capacitación permanente para su personal; incluso en obras de carácter social. Si se requiere una opinión y una participación más activa e intensa, creo que habemos gentes interesadas en el tema y que podríamos hacer grandes aportaciones sobre lo ya expuesto.

Por el momento es todo. Se espera que el presente trabajo le dé nuevos elementos de juicio a la comunidad empresarial de este importante sector, y que sea un llamado de atención a las dependencias oficiales, pues, como es costumbre en los últimos tiempos, la sociedad ha empezado a rebasar al aparato público estatal y a los políticos, sin que a estos últimos parezca importarles mucho. Por desgracia, al menos eso parece en este importante y vital rubro. No obstante, quedamos aquellos que históricamente hemos impulsado los grandes cambios sociales de que da cuenta la humanidad, en un esfuerzo conjunto entre inversionistas, científicos y público interesado.

Notas:

(25) Torrente, Diego (2003). La privatización de la seguridad ciudadana: Un marco para el análisis. Versión estenográfica de la ponencia presentada en el IV Congreso Internacional de Sociología. Institut d'Estudis Catalans y Asociación Catalana de Sociología, p. 4.
(26) Cfr. Torrente, Diego (2003). La privatización de la seguridad ciudadana: Un marco para el análisis. Op. Cit., pp. .4-5
(27) Sobre todo, si la distribución de esa riqueza es inequitativa, como en México (N. A.).
(28) Cfr. Frigo, Edgardo (16 de febrero de 2004). Hacia un modelo latinoamericano de Seguridad Privada: Los nuevos desafíos en la región. Versión estenográfica de la ponencia presentada en el Primer Congreso Latinoamericano de Seguridad celebrado en Bogotá, Colombia del 24 al 26 de septiembre de 2003. Publicado en el sitio web MONOGRAFÍAS.COM por el Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad. http://www.monografias.com/trabajos15/seguridad-priv/seguridad-priv.shtml
(29) Torrente, Diego. Op. Cit. p. 14.

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