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Indice
1. Introducción general.
2. Ajuste humano a las situaciones de desastre.
3. Las cadenas de acontecimientos y sus interacciones.
4. Características del riesgo sísmico
5. Las variables cognoscitivas
6. Riesgo sísmico y costos de construcción
7. Las propuestas sobre prevención sísmica.
8. Conclusiones Generales
9. Bibliografía
1. Introducción general
Desde que el hombre dejó de ser nómada, estableciéndose en sitios
fijos del planeta, ha debido pagar un "tributo" a las
comodidades, a la estabilidad y al progreso. La historia de la
humanidad ha reflejado momentos de gran desesperación para el
hombre: grandes pestes, tornados, fuegos incontrolables en importantísimas
ciudades, terremotos, etc. Sin embargo, sistemáticamente se ha
reinstalado en las mismas zonas o muy cercanas a ellas. Basta con
recordar que una de las siete maravillas del mundo, el Faro de
Alejandría, sufrió varios terremotos y terminó desapareciendo en
1303, pero Alejandría siguió adelante. En el arte y en el
periodismo se han reflejado momentos históricos de desastres sísmicos
posteriores al 1500. Existen pinturas de los terremotos de Jedo (Japón)
de 1650 y 1891, de Lisboa (Portugal) de 1755, de Ischia (Italia) de
1883, entre otras muchas. En América, existen crónicas españolas
sobre desastres en diversos puntos de las colonias. En Mendoza, el
diario local reflejó el desastre del 20 de marzo de 1861.
Entonces surge inmediatamente la pregunta: ¿Por qué existen
conglomerados humanos en zonas propensas a terremotos?. A esto se
puede responder por dos caminos:
-
Primero no
existe lugar en el mundo donde exista una probabilidad nula de
ocurrencia de un sismo destructivo, existen sí zonas con una
probabilidad mucho menor que otras, pero ninguna está exenta.
-
Segundo puede
observarse que los puntos del planeta que han sido más
afectados por sismos destructivos coinciden sensiblemente con
puntos geopolíticamente claves, donde cualquier comunidad
buscaría naturalmente asiento por ventajas estratégicas y/o
económicas.
Además, muchos de los sismos
destructivos han sido famosos por consecuencias secundarias de los
mismos, como fue el caso del sismo de Lisboa (Portugal) de 1755 que
incluyó un maremoto (o tsunami) o el de San Francisco de 1906 que
concluyó en un incendio devastador que duró tres días y sumó el
90% de las pérdidas. Hablando de los terremotos, es raro que este
tipo de desastre natural azote solo a un asentamiento humano y a su
población. En la mayoría de los casos se desarrolla una cadena de
acontecimientos (peligros asociados) que comienzan por el sismo,
pero que luego puede tornarse en: incendios, contaminación de agua
potable, epidemias, avalanchas, inundaciones, etc.
Luego, lo importante no es la mayor o menor probabilidad de
ocurrencia de un sismo o de cualquier otro desastre natural, sino más
bien la forma en que la comunidad convive con el desastre potencial,
las medidas que adopta y la importancia que asigna a la vida humana
y a los bienes materiales.
Algunos conceptos y definiciones importantes.
Antes de revisar las consideraciones generales del riesgo sísmico
cabe repasar las definiciones más importantes relativas al tema.
Algunos profesionales pueden comprender que ciertas palabras tengan
una definición restringida, pero en aras de ganar claridad, ello
resulta preferible.
En el texto "Mitigación de desastres en las instalaciones de
salud. Evaluación y reducción de la vulnerabilidad física y
estructural" preparado por la Organización Panamericana de la
Salud, y derivadas del reporte "Desastres naturales y análisis
de vulnerabilidad" (ONU-UNESCO), aparecen las siguientes
definiciones aceptadas mundialmente:
Amenaza: Probabilidad
de ocurrencia de un evento potencialmente desastroso durante
cierto periodo de tiempo y en un sitio dado. Matemáticamente la
amenaza está expresada como la probabilidad de exceder un nivel
de ocurrencia de un evento con cierta intensidad, en un cierto
sitio y en cierto periodo de tiempo. Amenaza y peligro serán a
partir de esta definición considerados sinónimos.
Vulnerabilidad:
Grado de pérdida de un elemento o grupos de elementos bajo
amenaza, resultado de la probable ocurrencia de un evento
desastroso y expresada en una escala que se inicia en cero (0) sin
daño, y que termina en uno (1) que significa pérdida total.
Elementos bajo riesgo: Es el conjunto
formado por: la población, las obras civiles, las actividades
económicas, los servicios públicos, las utilidades y las
infraestructuras expuestas a una amenaza en un área determinada.
Riesgo específico: Grado de pérdidas
esperadas debido a la ocurrencia de un evento particular y como
una función de la amenaza y la vulnerabilidad. Matemáticamente
es la convolución [6] de la función amenaza y de la función
vulnerabilidad y expresa la probabilidad de exceder un nivel de
consecuencias económicas y sociales en un cierto sitio y en
cierto periodo de tiempo.
Riesgo total: Número de pérdidas
humanas, heridos, daños a las propiedades, pérdidas de
patrimonio cultural o histórico y efectos sobre las actividades
económicas debido a la ocurrencia de un evento desastroso.
De una manera más exacta, deben
distinguirse los dos principales conceptos, que no pueden ser
considerados sinónimos:
-
Amenaza de un
sujeto o sistema es un peligro latente asociado con un fenómeno
físico de origen natural o tecnológico que puede presentarse
en un sitio específico y en un tiempo determinado, produciendo
efectos adversos a las personas, los bienes y/o el medio
ambiente.
-
Riesgo es la
consideración simultánea de amenaza a la que se ve sometida
una población y de la vulnerabilidad de sus bienes. Para dejar
claro su esencia probabilística al riesgo se lo designa como
potencial de riesgo.
En términos generales, la
vulnerabilidad puede entenderse como la predisposición intrínseca
de un sujeto o elemento a sufrir daño debido a posibles acciones
externas, por lo tanto su evaluación contribuye en forma
fundamental al conocimiento del riesgo mediante interacciones del
elemento susceptible con el ambiente peligroso.
La diferencia fundamental entre la amenaza y el riesgo está en que
la amenaza está relacionada con que se manifieste un evento natural
o un evento provocado, mientras que el riesgo está relacionado con
que se manifiesten ciertas consecuencias, las cuales están íntimamente
relacionadas no sólo con el grado de exposición de los elementos
sometidos sino con la vulnerabilidad que tienen dichos elementos a
ser afectados por el evento.
Para hacer más clara la diferencia entre amenaza y riesgo pueden
analizarse los siguientes ejemplos:
-
Una comunidad
de vecinos construyen en forma independiente sus viviendas. Cada
vecino aplica para su construcción sus propios conocimientos y
experiencias. Todos los vecinos construyen con ladrillos, pero
algunos los asientan con mezcla y otros con barro. Cuando se
presente el sismo destructivo las viviendas construidas con
ladrillos y barro tienen una mayor probabilidad de sufrir daños.
Aquí, la amenaza es la misma para todas las construcciones
mientras que la vulnerabilidad de las viviendas construidas con
ladrillos y barro es mayor, por lo cual su riesgo es mayor.
-
Sobre una mesa
se ubiquen un castillo de naipes y una caja de zapatos. Ambos
elementos que se hallan sobre la misma mesa la que en cualquier
momento puede recibir un golpe. La amenaza es la potencia del
posible golpe que resulta igual tanto para el castillo de naipes
como para la caja de zapatos. Mientras tanto, la vulnerabilidad
es mayor para el castillo porque los naipes sólo se apoyan unos
a otros, al tiempo que para la caja de zapatos existe una
"vinculación interna" mucho mayor (todos sus
contornos están unidos o pegados). Por todo esto, el riesgo de
derrumbarse ante el golpe es mayor para el castillo de naipes.
Independientemente de la potencia del golpe, la caja de zapatos
muy raramente será dañada.
2. Ajuste humano a las situaciones de
desastre
Ante todo, se debe entender por desastre un suceso infausto que
altera gravemente el orden regular de las cosas y por el cual los
damnificados resultan afectados económica o socialmente a tal grado
que no pueden, por sí mismos, superar la crisis.
Un desastre se diferencia de un accidente sobre todo por la magnitud
de sus consecuencias y además porque siempre un accidente es
precedido por un incidente.
En la década de 1970, en la UNESCO se presentó una definición de
la palabra "ajuste" en relación a los peligros de
desastres naturales. Se dijo:
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"Un
ajuste es cualquier acción tomada, a nivel individual y/o
colectivo (gobierno) que tiene por intención y/o efecto,
reducir el potencial de daño y los daños futuros
provocados por los desastres naturales".
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De la definición puede derivarse
que el ajuste humano es el modo de respuesta de la población ante
una catástrofe. Una población que se preocupa por un problema
propone alternativas para solucionarlo mientras que una población
despreocupada, lo menoscaba o lo ignora.
No existe un peligro natural que esté desligado de un proceso de
ajuste ya que la misma idea de peligro o riesgo implica una
componente humana y/o económica, porque sin su existencia, carecerían
de importancia los daños y efectos secundarios de los desastres
naturales.
Resulta evidente entonces que, con el objeto de definir el peligro sísmico,
se requieren conocer:
Aspectos inherentes a la amenaza:
-
El sistema de eventos
naturales, es decir la cadena de acontecimientos posibles en
cada región.
Aspectos
inherentes a la vulnerabilidad:
-
Tipo y densidad poblacional.
-
Acciones tomadas y no tomadas
por los posibles afectados.
-
El valor económico de las
actividades humanas, donde se deben incluir, entre otros, los
tipos constructivos de los obras civiles e instalaciones, los
mercados, etc.
Para la misma UNESCO ante los
peligros naturales existen cuatro (4) aspectos comunes y
repetitivos:
-
Todas las personas conscientes
(sean expertos o legos) poseen un criterio o un mecanismo para
enfrentar la incertidumbre inherente al futuro, a lo que sucederá
en sus vidas y con respecto a sus responsabilidades. Esto es
inherente al accionar individual y depende de las llamadas
variables cognoscitivas sobre las cuales se debate más
adelante.
-
Todo proceso de adaptación o
ajuste se caracteriza por un enfoque a corto plazo, orientado
por la crisis.
-
Siempre existe una amplia gama
de medidas que pueden ser adoptadas para encarar el riesgo y
reducir el potencial de daño, siendo especialmente interesante
el observar que las medidas posibles de ser adoptadas por lo
menos duplican a las realmente adoptadas (aún en países
desarrollados).
-
Quienes son responsables de
aplicar las acciones para encarar el riesgo y reducir el
potencial de daño, frecuentemente demuestran estar
desactualizados ante las alternativas posibles, manteniendo las
preferencias por los procedimientos conocidos y probados.
Siempre las políticas gubernamentales se dirigen hacia dos (2)
metas, que a la larga aumentan el potencial de riesgo y de pérdidas,
como se debate más adelante, y que pueden resumirse en:
-
Intentar reducir el riesgo
a través de medidas puramente técnicas o estructurales.
-
Enfrentar el desastre
mediante planes contra catástrofe y operaciones de ayuda y
rehabilitación, sin una política clara de acción previa.
La situación de la Mendoza actual
ya fue plasmada ante la misma UNESCO en 1968 por Edgar L. Jackson e
Ian Burton [1], cuando analizaron las acciones de ajuste en relación
a países en vías de desarrollo:
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"En
términos de planes contra desastres y operaciones de
emergencia, la principal responsabilidad para enfrentar
los problemas sísmicos es de los gobiernos locales que
también tienen la responsabilidad final de adoptar y
obligar a que se acaten medidas tales como códigos de
construcción y zonificación para el uso de la tierra.
Desgraciadamente, puede resultar extremadamente difícil
para un gobierno local mantener una visión a largo plazo
de la amenaza que supone el riesgo sísmico, especialmente
en un contexto de demandas competitivas y prioridades
inmediatas. Además, las autoridades locales abordan
problemas que incluyen presiones derivadas del desarrollo
y suelen poseer una planta de personal inadecuadamente
preparado o escaso para la inspección de los edificios y
construcciones modernas. Por esto, en síntesis, el
problema sísmico será atendido de una manera más o
menos casual."
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Muchos profesionales han llegado a
plantear la necesidad de una organización gubernamental o privada
(ONGs o fundaciones) que orgánicamente trabaje atendiendo esos
problemas. Legalmente debería estudiarse si esto no se contrapone a
las autonomías municipales.
Para entender cómo las políticas gubernamentales tienden a
aumentar el potencial de riesgo y las pérdidas (en general el daño),
tal como se estableció anteriormente, pueden pensarse, sin ser
restrictivos, en los siguientes ejemplos:
-
Las medidas estructurales
suelen reducirse a considerar, tras cada movimiento telúrico,
un nuevo espectro de diseño cada vez de mayor magnitud. Esto
conduce a desarrollos tecnológicos que permiten hacer frente a
desastres sísmicos siempre que los mismos no excedan las
condiciones para las cuales la obra civil ha sido diseñada. El
potencial de pérdidas se incrementa debido a que se alienta la
ocupación en lugar de evitar las zonas peligrosas. Si a esto se
le adiciona que se incorporan técnicas de cálculo que
consideran la ductilidad (el daño) en las construcciones, y que
los coeficientes pueden cambiar con nuevos códigos, el problema
se agrava (esto se conecta con la propuesta C-1).
-
Existe una clara dificultad de
hacer cumplir los códigos de construcción sismorresistente (o
normas antisísmicas), especialmente por las presiones económicas
y por la carencia de fondos para las inspecciones adecuadas.
-
Ningún código de construcción
es retroactivo, por lo cual muchas de las obras civiles antiguas
pueden ser extremadamente susceptibles a daños y sus usuarios
lo ignoran.
-
El comportamiento de traslado
de responsabilidad de muchos habitantes es otro peligro con que
deben enfrentarse las políticas gubernamentales, el falso
sentido de seguridad de la población cuando piensa "El
gobierno se está preocupando por el asunto". El
conocimiento que existirá ayuda sin mayor esfuerzo tiende a
hacer aumentar la despreocupación para adoptar las mínimas
medidas de seguridad individual. Un ejemplo actual de este
comportamiento lo vemos en los barrios ubicados dentro del cauce
natural del río Mendoza. El asentamiento humano (porque dista
mucho de ser un barrio digno) vive con un falso sentido de
seguridad por haberse construido defensas de tierra y asumir una
ayuda municipal para el caso de un desastre. Es probable que ni
una ni la otra soporten el paso del tiempo.
-
Algunas medidas adoptadas por
países desarrollados fueron la asistencia financiera para la
rehabilitación o reconstrucción y los seguros financieros.
Ambas medidas constituyen el extremo de la negación de la
responsabilidad por parte de quienes se encuentran en riesgo,
desplazando el peso de las pérdidas sobre toda la sociedad. Más
adelante se discute el tema de los seguros. El conocimiento de
la existencia de préstamos baratos o subsidios después de un
desastre es la mejor forma de desinteresar a los propietarios o
comerciantes para que tomen medidas preventivas por sí mismos.
Un ejemplo actual, aunque menos dramático, fue lo ocurrido en
la zona de Belgrano en Buenos Aires tras las inundaciones de
Enero de 2001, en la cual la mayoría de los comerciantes
solicitaron un subsidio para reinstalarse en la misma zona. La
falta de tal subsidio ha originado una compleja red de denuncias
y juicios contra la Ciudad de Buenos Aires por una supuesta
responsabilidad de su parte.
3. Las cadenas de acontecimientos y sus
interacciones
Ya se ha planteado que toda prevención debe tener en cuenta la
cadena completa de acontecimientos relacionados y posibles para cada
región. El principal inconveniente estriba en las concentraciones
de población ubicadas en zonas comprobadamente peligrosas, las
cuales ya cuentan, desde un punto de vista legal, con un derecho
adquirido. En estos casos, la mayoría de las políticas
estructurales para dar respuesta al riesgo sísmico pueden
contribuir poco a disminuir el número de víctimas, heridos y pérdidas
económicas. Tales políticas pueden tender a aumentar el riesgo y
asignar recursos de tal forma que los problemas sean exacerbados en
lugar de ser reducidos. Desde ya se aclara que el mayor error que
pudiera cometerse sería el de establecer como ajuste la inacción,
porque si bien estructuralmente existen sólo algunas posibilidades
de mejorar la vulnerabilidad de las construcciones existentes,
pueden encararse acciones de ajuste relacionadas con técnicas
humanitarias en casos de desastre.
La complejidad del esquema de interacciones no es el resultado del
azar ni un reflejo de la irracionalidad humana. En realidad, todos y
cada uno de los actores sociales, en forma separada, pueden estar
tomando decisiones de manera bien pensada, perfectamente sensata y
adecuada. Sin embargo, analizadas todas las decisiones tomadas como
conjunto se concluye que "El efecto neto de las diversas
acciones u omisiones puede crear un potencial mayor de daños y
preparar el proscenio para ese evento que todos están tratando de
evitar: un desastre sísmico mayúsculo".
Puede que un ejemplo local aclare este punto de vista. Para muchas
familias ha sido muy difícil adaptarse a las políticas económicas
nacionales y progresar. La realidad muestra que la sociedad se ha
empobrecido, y con ello, el número de habitantes por vivienda sube,
con lo cual el riesgo sísmico aumenta. Es el caso de una política
nacional, sobre la cual, los habitantes de Mendoza poco o nada
pueden hacer. Sin embargo, para disminuir el déficit habitacional,
en muchos municipios se ha empezado a implementar planes sociales de
auto-ayuda o bien usando los fondos del Fondo de Inversión y
Desarrollo Social (FIDES). En estos planes, las mismas personas
trabajaron en la construcción de su vivienda. La escasez o falta de
un control adecuado (hecho que quedó resaltado al momento que el
ITIEM se hizo cargo de las auditorías de las obras del FIDES) hace
que existan problemas básicos (o vicios) que incrementan el riesgo
sísmico. De nuevo, la adopción de una política bien intencionada,
pero incompleta, nos ha incrementado el riesgo sísmico. Avanzando
un poco más, para disminuir los posibles vicios ocultos en las
construcciones, se decide emplear sistemas constructivos
alternativos o no tradicionales (fuera de norma) muchas de las veces
autorizados desde una plataforma política pero sin los análisis técnicos
suficientes que avalen su calidad (aspecto este por el cual se dejó
constancia ante el IPV más allá de la existencia de la Ley
Provincial 5547). A menos de tres años de erigidas dichas
construcciones, presentan problemas y sus ocupantes han comenzado a
quejarse y hasta deciden dejar de pagar las cuotas crediticias
asignadas. De nuevo, debido a la presión del crecimiento, una política
que pretendía resolver problemas ha incrementado el riesgo sísmico.
4. Características del riesgo sísmico
Con el fin de analizar posteriormente las propuestas de respuestas
(o ajustes) al riesgo sísmico, se puede decir que las principales
características de los sismos son:
-
Son fenómenos relativamente
raros, aún en las zonas de elevado riesgo sísmico.
-
No se originan en una simple
fluctuación extrema de condiciones ambientales normales, como
es el caso de las tormentas de granizo, las sequías, los
tornados o los incendios naturales.
-
El daño producido por un
sismo conmociona en forma general, pero afecta directamente en
forma aleatoria. Esto es, mientras muchos productores se ven
afectados por una gran tormenta de granizo o una inundación, se
presentan variaciones locales significativas en los daños sísmicos
derivados de las propias diferencias en las construcciones y de
las condiciones locales de los suelos.
-
Los sismos, y especialmente
los locales, tienen un tiempo muy corto de inicio y de duración,
lo cual hace casi imposible cualquier tipo de alerta.
La combinación de estas características
permiten asegurar:
-
Pocas personas tienen una
vivencia directa que actúe como aliento a la protección en
caso de sismos destructivos.
-
Muy pocas personas esperan
experimentar un sismo destructivo en el lapso de su vida.
-
Sólo algunas de las personas
que hayan sufrido pérdidas severas adoptan algún tipo de
ajuste, las otras están convencidas que nunca más serán
afectadas.
En una forma resumida, éstas son
las variables cognoscitivas básicas, cuya corrección debe ser un
objetivo primordial de cualquier ajuste ante eventos sísmicos, por
tres razones fundamentales:
-
La inversión
en capacitación no requiere gran desembolso inicial, sino más
bien una pequeña pero constante inversión a lo largo del
tiempo. Para ser más exactos, la inversión en capacitación
decrece con el tiempo, sobre una base de invertir mayores sumas
en las dos primeras generaciones y después aparece un efecto
multiplicador por la transmisión oral familiar.
-
Se actúa
sobre la población futura y sólo en forma indirecta sobre los
adultos actuales, amortiguando el cambio cultural.
-
Puede ser
orientada sin las presiones de un momento de crisis, por lo cual
sus objetivos y recursos anuales se pueden amoldar a las
condiciones económicas de la provincia, dependiendo de los
resultados de los trabajos anteriores. Es aplicable una política
de capacitación orientada por objetivos y resultados.
Las
obligaciones gubernamentales.
Ya desde la década de 1970, según los trabajos presentados ante la
UNESCO [7], se reconoce como objetivo primordial de cualquier
gobierno, el mantener el nivel económico y social de la población
bajo riesgo sísmico. El Artículo 42 de la Constitución Nacional
de 1994 establece el derecho de los habitantes:
-
A la protección
de su salud (aspectos sociales, físicos y psicológicos),
-
A la seguridad
económica en relación a su inversión como consumidor (aspecto
relacionado con la vulnerabilidad de las edificaciones), y
-
A la información
adecuada (aspecto directamente relacionado con la necesidad de
un mapa de amenaza sísmica).
Por todo lo anterior, sólo son
tres (3) las responsabilidades de las autoridades públicas en todo
Estado amenazado por un desastre sísmico: Prever, salvaguardar y
reconstruir, estableciéndose para cumplir con estas
responsabilidades las siguientes tres (3) metas cíclicas: Proteger,
alertar y ayudar. Las metas se dicen cíclicas porque todas tienen
la misma importancia y están indisolublemente vinculadas.
Para entender mejor cada término digamos:
-
El prever
significa tratar de conocer lo que pudiera suceder, hablando en
términos probabilísticos. Involucra aspectos tales como:
-
Búsqueda,
identificación, análisis y estudio de las causas que producen
los terremotos (ver propuesta E-1),
-
Análisis de
las consecuencias primarias y secundarias de los sismos
destructivos a través de la estimación del riesgo sísmico
(ver propuestas A-3, B-1 y D-5),
-
Una acción
preventiva continua a través de divulgar información y
capacitar, en la medida que las alertas de desastre sísmico
resultan técnica inviables (ver propuestas A-4, E-2, E-3 y
E-4).
-
La Salvaguarda
involucra las tareas de rescate y ayuda, las cuales deben ser
inmediatas, preconcebidas, experimentadas y coordinadas, lo que
implica:
-
Suficiente
cantidad de personas calificadas, con conocimiento técnico,
competencia para actuar y entrenamiento individual y grupal.
-
Suficiente
cantidad de equipamientos, adecuado a las necesidades y
condiciones del terreno.
-
Capacidad de
manejo operativo en campo (realidad) y coordinación de personas
y equipos. Esta logística debe involucrar a los equipos de
rescate de víctimas, a los equipos de agrupación y censo de
personas ilesas, a los equipos de reagrupamiento de familias, a
los equipos de abastecimiento de alimentos y ropas y a los
equipos de asignación de tareas a los físicamente ilesos.
-
Capacidad para
reaccionar ante las réplicas de igual o mayor potencialidad
destructiva que el sismo inicial.
Además, no debe olvidarse que
para sacar provecho de la experiencia operacional, de los adelantos
científicos y de los cambios en las condiciones de vida y el medio
ambiente, la política básica debe evolucionar continuamente para
poder seguir siendo eficaz. (Ver propuesta A-2).
-
La
reconstrucción, finalmente, es una actividad que debe
desarrollarse en el tiempo en forma constante y continua, e
implica la reconstrucción civil de las edificaciones, las
carreteras y demás obras de ingeniería y la reconstitución
general de las condiciones de vida (donde se cuentan la adopción
de planes de vivienda dignos, el patrocinio de nuevas tecnologías
constructivas previamente ensayadas y aprobadas, análisis y
actualización automática de las regulaciones, análisis y
replanteo en tiempo real de los planes estratégicos. ver
propuestas B-6, B-7 y B-8).
Oportunidades
para mejorar la respuesta al riesgo sísmico
Con el objeto de mejorar la respuesta al riesgo sísmico deben
abordarse por lo menos cuatro frentes simultáneos:
-
El puramente técnico:
Abordando los problemas de la ingeniería, geología, diseño
estructural, control de la actividad sísmica, etc.
-
El puramente social:
Analizando la labor de los medios de comunicación, los planes
gubernamentales, los planes sociales, etc.
-
El puramente legal:
Desarrollando las herramientas legales para la zonificación de
uso del suelo, considerar las superposiciones entre las
habilitaciones profesionales, etc.
-
Las interacciones entre los
puntos anteriores: Las decisiones tomadas en respuesta a las
crisis (hablando de sismos u otros peligros) cualquiera sea el
nivel del gobierno que la adopte, actúa como una restricción
importante a los tipos de acción tomadas por otros niveles del
gobierno y por los individuos en forma aislada. Esta interacción
o interdependencia debe tomarse en cuenta cuando se consideran
innovaciones en las políticas. Así, nuevas políticas,
coseguros ingenieriles, códigos, etc., podrían reducir la gama
de opciones para la sociedad toda y conducir a disminuir, en
lugar de aumentar, la efectividad de las respuestas al peligro sísmico.
La comprensión
de la respuesta al riesgo sísmico
La realidad ha demostrado que, aún en los países desarrollados, el
proceso de adaptación al riesgo sísmico se da porque ocurre una
crisis tras el evento sísmico y no por las consideraciones
racionales del estudio de las circunstancias ambientales o de las
comparaciones con otras regiones con similitudes geográficas y
socio-económicas.
En gran medida, los tipos de respuesta dependen de los procesos
subyacentes cognoscitivos de percepción, experiencia e interpretación,
sin dejar de lado la situación socio-económica y las características
de la personalidad de los individuos.
El proceso cognoscitivo de percepción es el punto de vista
individual con el cual el ser humano se esfuerza en aunar los hechos
concretos objetivos de cada momento con las actitudes y mensajes
subliminales del entorno. Es decir, la percepción del modo de
respuesta al riesgo sísmico puede asociarse con la compresión del
mismo evento sísmico, así cuando las personas no comprenden ni el
peligro ni las consecuencias de un sismo no pueden tomar decisiones
acertadas sobre cómo responder al mismo.
La experiencia es el conocimiento y recuerdo del origen, desarrollo
y culminación de situaciones vividas con anterioridad, en forma
personal o por terceros cercanos. Las vivencias de terceros se
transforman en experiencia propia sólo cuando se aseguran buenos
canales de comunicación.
La interpretación es la suma del entendimiento de los sucesos sísmicos
y de sus conclusiones, que se relacionan a la experiencia,
dependiendo fundamental-mente de la capacidad de abstracción
individual y de la facilidad para comunicar sus resultados.
Un ejemplo típico de cómo los procesos subyacentes cognoscitivos
influyen en las personas, es el origen del conocido científico
argentino nacionalizado estadounidense, Ing. Vitelmo Bertero, que en
sus propias palabras, fue movilizado fuertemente por el sismo de San
Juan de la década de 1940 y en la actualidad es un investigador de
referencia mundialmente reconocido.
5. Las variables cognoscitivas
Ya desde 1962, en estudios realizados sobre el comportamiento de
seres humanos ante peligros naturales, se concluyó que:
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"Es
útil considerar al ser humano como un ser satisfaciente o
limitadamente racional, con una fuerte predisposición a
colocar restricciones cognoscitivas en sus
interpretaciones".
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Las variables cognoscitivas son
las variables de tipo cultural o educativo del ser humano. La razón
de citar un estudio de comportamiento con casi cuarenta años de
antigüedad hace resaltar el hecho sistemático de tomar decisiones
en estado de crisis, con poca o ninguna previsión.
Si bien un análisis actualizado y muy profundo de esa conclusión
pueden surgir nuevas vías de acción para afrontar los problemas
del accionar en momentos de crisis ante eventos sísmicos, el propósito
de este trabajo no lo permite.
Un ejemplo que aclara las anteriores palabras se presenta en las
llamadas "falacias del apostador", entre las cuales, las más
simples de entender, aplicadas a los eventos sísmicos, son:
-
La creencia que la ocurrencia
de un evento sísmico en un año reduce la probabilidad de que
ocurra en los años siguientes. Esta falacia fue demostrada en
los últimos sismos de El Salvador.
-
La simple evaluación de la
intensidad y/o magnitud de los futuros sismos sólo sobre la
experiencia de los sismos pasados en la misma región (esta se
llama hipótesis de disponibilidad).
-
La negación de que dos o más
sismos ocurrirán en el mismo sitio.
Va perfilándose que lograría
disminuirse fuertemente el número de víctimas y de daños de un
sismo destructivo, cuando se rompa con las variables cognoscitivas
naturales y se las reemplace por nuevas variables cognoscitivas que
tengan que ver con el ajuste al riesgo sísmico. Para lograr esto,
la capacitación continua de la población general es una etapa
fundamental (ver propuesta C-4)
Zonificación y derechos adquiridos
Zonificar significa definir espacios geográficos que posean iguales
características, en particular, similar amenaza sísmica.
La información sobre la zonificación sísmica debe dirigirse a
reducir la incertidumbre de la amenaza y nunca dirigirse a disminuir
el valor venal de las propiedades ya construidas (ver propuestas C-2
y D-1).
Realmente, una adecuada política pública en riesgo sísmico, debería
plantearse de la siguiente forma, y hablando de un mapa de
zonificación:
-
¿Generará
problemas de pánico y disminución del valor venal de las
propiedades dentro de las distintas zonas, aunque no suceda un
sismo destructivo?
-
¿La industria
y/o el comercio paralizarán las inversiones?
-
¿Cuál será
el impacto económico?.¿ Y el legal?.
Además, existen cuestiones
morales y prácticas a tratar:
Morales (muy profundas):
-
De no
zonificar las áreas bajo amenaza sísmica ¿Se debería señalar
al gobierno de turno como el responsable de las posibles
muertes, víctimas y pérdidas económicas, que de otra forma
podrían evitarse o disminuirse?
Prácticas (ejecutivas):
-
¿Cómo el
Ejecutivo (Gobierno) interpreta y actúa, ante una determinada
información sobre amenaza sísmica?
-
¿Cómo el
Gobierno define su responsabilidad y la de los demás?
-
¿Cómo el
Gobierno define una frontera temporal y espacial para las
decisiones acerca de la política sobre zonificación?
-
¿La política
de zonificación se basa en estudios geológicos, estructurales
o sociales?
-
¿Es posible
realizar una zonificación que indique vulnerabilidad y/o riesgo
sísmico?
-
¿Existen métodos
objetivos, acotables económicamente, para recuperar el valor
venal o económico de las construcciones ubicadas en zonas de
alto riesgo sísmico comprobado?
-
¿La
zonificación se acompaña de políticas y acciones reales para
incrementar la seguridad?
A la luz de estas complejas
cuestiones, que abarcan mucho más que la simple interpretación de
normas o reglamentos, parece que lo más apropiado es la confección
de mapas de amenaza (sismicidad) dejando los aspectos de
vulnerabilidad y riesgo sísmico estructural hasta tanto se tenga un
adecuado catastro de dichas variables (ver propuesta B-6).
Ese catastro sísmico debería ser una base de datos que indique la
situación real de cualquier construcción de la provincia, ya sea pública
o privada. Una forma podría ser una evaluación realizada por
profesional habilitado en forma normalizada, de forma que el mismo
expida un certificado de salud constructiva del inmueble. La
habilitación mínima debería ser un título universitario de
ingeniería civil o en construcciones y preferentemente con una
especialización en el área de diseño sísmico o patologías de
las construcciones. Muy favorable sería la asistencia de geólogos
durante los estudios de los suelos.
El Dr. Ing. Walter Curadelli (radicado en Mendoza) ya se ha
expresado en favor de un certificado de condición sismorresistente
de las construcciones, el cual podría ser el paso inicial para
llegar al certificado de salud constructiva, aspecto sobre el cual
se trabaja en otras provincias de Argentina.
Además, según el Código Civil la vulnerabilidad estructural de
una obra civil y su relación al valor venal, no es responsabilidad
del Gobierno Provincial, sino del o los propietarios, constructores,
profesionales intervinientes e inspectores. La fracción de
responsabilidad del gobierno local o municipal, la determina el
propio Municipio en virtud de su autonomía. Entonces, en primer
instancia, la creación de un catastro de vulnerabilidad no debería
poner en riesgo legal al gobierno de la provincia, es decir a los
habitantes. Sin embargo, aquí hay un punto de debate que debería
explorarse más profundamente.
Legislación, educación y habilitación.
Antes de debatir aspectos actuales que relacionan los conceptos de
capacitación y habilitación profesional, deben recordarse sus
significados:
-
La capacitación
es aprendizaje, formación, instrucción, preparación o
adiestramiento,
-
Capacitar es
adiestrar a alguien para algo y
-
Habilitar es
autorizar a alguien para realizar ciertos actos jurídicos.
En palabras simples, la habilitación
es la autorización de una persona para realizar ciertos actos jurídicos
en los que previamente prueba haber sido adiestrado.
La legislación nacional que regula las actividades profesionales es
muy compleja e intrincada, y abarca desde la misma Constitución
Nacional, el Código Civil, las diversas leyes de educación hasta
ordenanzas municipales (ver propuesta C-3).
Una cuestión actual es la oposición a la habilitación de los
profesionales categoría "B" en ámbitos de proyecto, cálculo
y dirección técnica en las construcciones edilicias (aunque sólo
sean edificios de 3 ó 4 pisos). De menor magnitud, aunque similar
es la oposición a la habilitación sobre el accionar de los
ingenieros en las etapas de proyectos de edificios y de los
arquitectos en las etapas de cálculo. A este paradigma muchos
individuos responden considerando que los profesionales categoría
"B" no deberían actuar en el proyecto, cálculo y dirección
técnica de construcciones en zonas sísmicas, basándose
fundamentalmente en:
-
La capacitación de los
colegios secundarios es claramente deficiente, repitiendo la
frase: "La educación secundaria está en crisis y los
alumnos salen de los colegios muy mal preparados".
-
Se fundamenta la oposición en
la existencia de legislación diferencial de ciertos países
desarrollados, que reservan un cargo de control permanente en
obra a los profesionales categoría "B", siempre bajo
la tutela de un profesional categoría "A" que funge
como Director Técnico.
-
Los actuales códigos de diseño
sismorresistente incorporan niveles de complejidad y ventajas
que raramente son aprovechados por los profesionales categoría
"B", que mantienen mecanismos de trabajo similares a
los empleados en las décadas de 1970 y 1980.
No obstante, estas son simples
excusas cuyos dos ejes principales son:
-
La modalidad
constructiva de la zona cuyana, donde la mayor proporción de
las construcciones están entre uno (1) y cuatro (4) pisos.
-
La verdadera
reactividad de la legislación, la cual actúa después de los
eventos, con carácter muchas veces sólo punitorio o
declarativo.
Este paradigma merece un análisis
muy detallado, no sólo desde el punto de vista legal, sino también
del social, ya que de eliminar la habilitación de los profesionales
categoría "B", surgen de inmediato las preguntas:
-
¿Cómo se
resuelve la disminución laboral que deben afrontar los
profesionales categoría "B"?
-
¿ Es posible
crear en Argentina (o en Mendoza) la figura del
"encargado" de obra, sin incrementar los costos de la
construcción?
-
¿Existe un
mecanismo para resolver dichas habilitaciones?
-
¿Qué pasa
con los derechos adquiridos de los profesionales categoría
"B"?
A la luz del análisis del autor
de este trabajo, este paradigma debería reemplazarse por el
siguiente: "En zona sísmica se requiere que la capacitación y
la legislación sean proactivas". En otras palabras, por lo
menos para las zonas sísmicas, debería ser una necesidad que tanto
el proyecto como el cálculo sobrepasen una etapa de revisión muy
profunda. (Ver propuesta A-3)
No obstante, si un profesional o una institución revisa y aprueba
cualquier documentación técnica se convierte en solidariamente
responsable a la luz del Artículo 1646 del Código Civil. Por esta
razón se ha hecho práctica corriente que los municipios ya no
aprueben proyectos y cálculos, sino simplemente los visen,
agregando que los visados no implican aprobaciones. Este mecanismo
de trabajo, en contra de funcionar como un resorte de control, tiene
el efecto de mantener el "status quo" de la
burocracia. Resolver este problema sería una etapa importante en
pos de disminuir la vulnerabilidad sísmica.
Entonces, se propone (ver propuesta B-5) la formación de un
"tribunal de verificación o conformidad" que tendría
como objetivos mínimos:
-
Representar a
la comunidad, por medio de una elección entre los profesionales
habilitados.
-
Asesorar y
alertar a proyectistas y calculistas sobre incumplimiento de las
normas en vigencia, desde el CCSRM hasta las implicancias del Código
Civil o Penal.
-
Recibir las
explicaciones de los profesionales actuantes en los proyectos y
cálculos.
-
Decidir sobre
la cantidad, profundidad y tipos de inspecciones especiales que
deberán ser realizados para la obra en la cual trabajan y
presentan.
-
Establecer el
nivel de vulnerabilidad de la construcción a fin de fijar la
prima inicial del coseguro.
-
Constituir una
etapa de formación de los actores asociados a la construcción
de obras civiles, entendiendo por tales a estudiantes
secundarios, universitarios, profesionales, inspectores, etc.
Acerca de la constitución del
tribunal debería pensarse en un organismo colegiado (debido a la
desregulación profesional) constituido por representantes de las
Asociaciones de Profesionales relacionadas a la construcción, un
representante por cada universidad que expida títulos habilitantes
relacionados a las construcciones (Ingeniería Civil, en
Construcciones, Arquitectura, Geología, Agrimensura, etc.) y un
representante del Municipio donde se ha de implantar la obra. La
elección de los representantes de las Asociaciones de Profesionales
debe realizarse por sorteo, limitándose la participación de un
mismo profesional a una vez por año. La faceta administrativa de
este tribunal debería ser coordinada y manejada por un registro o
catastro sísmico provincial, y las actas que se labren con todas
las aclaraciones, observaciones y demás novedades, deberían
tratarse cual escritura pública.
De esta forma, se generaría una forma ágil, poco burocrática, y
nunca traumática para la visación de la documentación, la cual
desde el inicio debería estar completa. Por otra parte, al tener
que decidir sobre el tipo y profundidad de los ensayos de
materiales, se generan los medios objetivos para que los inspectores
de obra puedan comprobar que se cumplen las hipótesis empleadas en
el proyecto y cálculo de las obras, a la vez que protegen tanto al
profesional, obligando al cliente a invertir en el control de los
materiales que emplea, como al cliente, porque acota la inversión
en control, así cualquier control adicional derivado de la
ignorancia o impericia del profesional, sería sólo a cargo del
mismo.
Las inspecciones de los materiales
El Código Civil Argentino, en su artículo 1646, prevé como
causales de ruina de una construcción los vicios del suelo (que
además incluye en su espíritu el concepto de proyecto), los vicios
de la construcción (que contempla también los errores de la
documentación) y la mala calidad de los materiales (que considera
implícita la habilidad de los trabajadores para su puesta en obra).
Esto último es especialmente importante porque los profesionales
directores técnicos de las obras poseen los conocimientos técnicos,
o conocen los medios objetivos de prueba, que les permiten rechazar
una partida de material que juzgan de insuficiente calidad o su
metodología de puesta en obra.
Por otro lado, la experiencia demuestra que la inversión en un
adecuado control de los materiales y técnicas de empleo (auditoría
de obras) puede alcanzar el 1,5% del valor total en obras pequeñas
y disminuye con la magnitud de las mismas, llegando a un promedio
del 0,5% (cinco por mil) para construcciones masivas o repetitivas.
Es cuarenta veces más pequeño que el valor promedio de las
reparaciones necesarias por falta de control en el empleo de
materiales.
Sin embargo, se puede comprobar fácilmente que la mayoría de los
controles de materiales no se realizan para comprobar la calidad y
homogeneidad de las diversas partidas de insumos, sino para cumplir
con las mínimas exigencias de los organismos públicos o
financieros. Es decir, los ensayos y controles suelen ser al inicio
de las obras y raramente durante su desarrollo, excepto que se haga
un uso casi exclusivo o masivo de un material. Además, se avecinan
cambios en los códigos de empleo de los materiales más empleados
en las obras civiles (hormigón y acero) pero no se aprecia que
exista una base legal que impulse un cambio cultural en este
sentido.
Para dar un ejemplo específico, en Argentina se adoptará como código
de cálculo y verificación de estructuras de hormigón el Código
ACI 318 (en reemplazo del viejo CIRSOC 201 que es casi copia de la
DIN 1045). En el ACI 318 se habla de "Inspección de Aceptación
del Hormigón" por el cual se asegura que las obligaciones de
los documentos contractuales se cumplan totalmente, incrementando de
este modo la probabilidad que las estructuras sean seguras en
servicio, tanto durante como después de la construcción. Estas
inspecciones de aceptación incluyen inspecciones de aceptación de
los materiales, ensayos en los mismos e inspección (o más bien
auditoría) de las manos de obra empleadas. Al mismo tiempo, en base
a la experiencia se ha demostrado (tal como lo comprueban los dos códigos
más importantes de Estados Unidos de Norte América, desde 1937
para el UBC y desde 1987 para el BOCA) la necesidad que los códigos
exijan al ingeniero responsable del diseño de la estructura que
incluya entre los documentos del proyecto el listado completo de
inspecciones especiales que requiere su obra.
Por otro lado, desde el punto de vista del organismo de financiación,
la inversión en control de calidad de materiales se ve como un
simple gasto, y atentos a reducir costos, los limitan e incluso los
desechan. Al decidir sobre las inversiones, estos organismos
financieros deciden indirectamente sobre la vulnerabilidad de las
construcciones y sobre el riesgo de la población. Ni que agregar
cuando algunos de los profesionales son foráneos, aspecto factible
que suceda desde 1992 con la desregulación laboral.
Entonces, aprovechando la experiencia y considerando la filosofía
actual del ACI en estructuras de hormigón armado, puede sugerirse
que:
-
Cuando resulte
aplicable, el proyectista o calculista estructural debe
coordinar las inspecciones especiales (que pueden incluir
trabajos de especialistas de estudios de suelos, geólogos,
especialistas en el uso de hormigones, en sistemas eléctricos,
sanitarios, de aire acondicionado, de medio ambiente).
-
Con vista a
registrar y coordinar el accionar profesional, el proyectista o
calculista estructural debe especificar los nivel de
inspecciones especiales exigibles para sus estructuras,
dependiendo dichos niveles del tamaño y complejidad de las
obras, considerando que debe existir un mínimo que se ajuste a
las exigencias legales aceptadas por la comuna (ver propuesta
D-2).
-
Se implemente
una capacitación continua de todos los actores intervinientes
con lo cual se asegura un mayor cuidado en la aplicación de los
códigos, iniciando en los funcionarios municipales, pasando por
los profesionales y concluyendo en los obreros de la industria
de la construcción (ver propuestas C-3 y C-4).
Estos aspectos refuerzan la
necesidad del funcionamiento de una instancia previa al inicio de
las obras, tal como el tribunal de verificación.
6. Riesgo sísmico y costos de construcción
Para la UNESCO, el grado de amenaza de cada región obliga a
realizar consideraciones sobre el diseño de las construcciones, las
cuales deberán ser más o menos estrictas en relación a la
responsabilidad social y el nivel de desarrollo de cada una. Aunque
puede avanzarse mucho, la idea anterior está bastante bien
analizada en nuestros códigos sismorresistentes (CCSRM 72, CCSRM
87, INPRES CIRSOC 103, UBC-97). Sin embargo, merece una atención
especial las consideraciones sobre ductilidad (a la larga daño)
durante los procesos de diseño de las construcciones civiles. Mucho
se ha hablado de establecer, en acuerdo con el cliente, lo que podríamos
llamar el daño o riesgo aceptable. Legalmente aceptable.
Especialmente en los llamados códigos de la generación 2000.
Ese daño aceptable repercute en los costos del diseño. Para una
conceptualización rápida, el costo total de una construcción
civil en zona sísmica podría presentarse como la suma de los
siguientes costos:
Costo
estructural básico: Es el
costo de construcción de la obra si la misma se ha de implantar
en una zona de baja amenaza sísmica, considerado en base a una
estructura bajo acciones puramente gravitatorias y que se mantenga
sin daño (estado cuasi elástico). Este costo podría ser el parámetro
de comparación porque, a igualdad de las demás condiciones, una
construcción no puede ser más barata.
Sobre
costo estructural: Es el costo que se encuentra por encima
del costo estructural básico, que tiene por fin el afrontar las
exigencias sísmicas y depende inversamente del nivel de daños
que se acepte durante la etapa de proyecto. A mayor daño
aceptable, menor sobre costo estructural.
Costo de
elementos no estructurales: es el costo debido a la rotura
de elementos que teóricamente no contribuyen durante los eventos
sísmicos y es directamente creciente con el nivel de seguridad de
la construcción. Entre estos elementos se deben contar las
instalaciones, que en muchas construcciones son especialmente
importantes, entre ellas los hospitales.
Costos de
control de calidad de materiales y procesos constructivos: esta
inversión puede alcanzar, en promedio, el 0,5% del valor total de
la obra y, por ahora, no ha podido relacionarse con la ductilidad.
Costos de
reparación: los cuales
aumentan con el daño aceptado y disminuyen con la inversión en
control de calidad de materiales y procesos constructivos.
Costo
humano: Entendiendo por tal la conversión a valores económicos
de las heridas y pérdidas de vida humanas, que según las
experiencias de sismos destructivos pasados, demuestra ser
directamente proporcional al daño aceptado.
Costo de
fuera de operación: entre los cuales se deben considerar
los costos de las utilidades, la disminución en las actividades
económicas y la pérdida de los mercados (ya que los clientes
buscan nuevos proveedores).
Costo por
pérdidas de patrimonio histórico o cultural: El cual
aumenta con el daño aceptado.
Un análisis de los valores de las
construcciones civiles y del nivel de daño aceptable de las mismas
para un evento sísmico importante, nos conduce a una suma de costos
que son proporcionales al mismo daño aceptable y que en la mayoría
de las oportunidades son trasladados a la sociedad en su conjunto.
Moralmente, el daño o la ductilidad de una obra civil no debería
estar definida fríamente sólo por el destino de la misma, es más,
su valor debería estar acotado en relación al entorno donde se
implante la obra. (ver propuestas D-1, D-3 y D-4).
Riesgo legalmente aceptable.
Antes de ahondar más sobre cuestiones económicas, quiero volver
sobre la frase "riesgo legalmente aceptable". Este tiene
dos facetas muy distintas, casi opuestas, que podrían expresarse de
la siguiente forma: ¿Quién y cómo se define el riesgo legalmente
aceptable?
-
Si se postula que es el Estado
quien define el riesgo aceptable, a través de una norma
constructiva, siempre se restringe el accionar profesional
nivelando por defecto debido a aspectos meramente económicos.
Está claro que la simple aplicación o cumplimiento de un código
no es una herramienta completa, porque desde el principio se
desconoce la verdadera magnitud de un sismo destructivo, lo cual
matemáticamente es sólo una probabilidad, no una certeza. Además,
si el Estado asume la definición del riesgo aceptable, ¿No
debería el Estado hacerse cargo de los gastos derivados de las
destrucciones provocadas por un sismo, en todas aquellas
construcciones que probadamente hayan cumplido con tales normas?¿Cómo
podría el Estado hacerse cargo de tales gastos si previamente
no ha invertido en el control?. ¿Es aceptable que el pueblo
sufra el incremento de su deuda interna y externa como
consecuencia del incumplimiento de normas constructivas de sólo
una parte de la sociedad?.
-
Si se postula que sea el
Profesional, en relación directa al cliente, quien defina el
riesgo legalmente aceptable, aunque deba aplicarse un conjunto
de normas o códigos, surgen las siguientes preguntas:
-
¿No terminará el poder
económico definiendo los riesgos?
-
¿Por qué terceros,
ajenos a tal definición, deben soportar riesgos en los
cuales no han tenido participación?
-
¿No es está una forma
elegante de generar vicios ocultos?
-
Considerando la autonomía
de los municipios y teniendo presente las condiciones económicas
de los países en vías de desarrollo, una comunidad (y los
municipios son autónomos es este sentido), podría aceptar
un riesgo mayor, si ese nuevo nivel de riesgo le permite
evolucionar ¿Cómo se encaja esta independencia en el
contexto general de una región?
Visto el planteo de la constitución
del tribunal de verificación, está claro que el mismo actuaría en
forma proactiva vinculando cualquiera de las posturas anteriores.
Esta es una ventaja innegable al convertir las legislaciones
existentes (de carácter reactivo) en verdaderas herramientas de
regulación permitiéndole a la población anticiparse a los hechos
y protegiendo a las personas.
Los coseguros sísmicos
Al presente, por lo menos en Mendoza, no se han realizado verdaderas
evaluaciones de riesgo sísmico en las cuales se incorporen todas
las variables de peso que permitan objetivizar sus resultados.
Por otro lado, el seguro sísmico, tal cual un seguro de automóvil
o un seguro de vida, por sí sólo no tiene cabida en las reglas del
aseguramiento tradicional. En algunos países aparece relacionado
con los efectos derivados de los sismos, es decir, incendios, pérdidas
de vidas, seguros marítimos, etc., por medio de una sobretasa
adicional que se deriva a un fondo especial, tal es el caso de Nueva
Zelanda y España.
La razón principal para que el seguro sísmico no exista separado
se reduce a la dificultad de definir un riesgo sísmico único,
objetivo e inalterable, así como la imposibilidad de calcular una
prima realista. Por ejemplo, para la década de 1970, en la Ciudad
de México se estimó una cifra a asegurar de U$S 980,00 por
habitante año, mientras que para Tokio sólo alcanzaba unos U$S
140,00 por habitante año. Tal diferencia se debía fundamentalmente
a las diferentes tecnologías constructivas empleadas en el mismo
momento.
No obstante, las dificultades expresadas, la UNESCO trabaja ya hace
más de treinta años para que se coordinen acciones a nivel
mundial. Para que este tipo de aseguramiento exista, se requieren
por lo menos tres (3) medidas gubernamentales:
-
Planificación
en el uso de la tierra.
-
Estímulo
permanente a la investigación.
-
Generación de
reservas de fondos, que deben invertirse en valores no expuestos
a la destrucción por sismos, para ser utilizados en casos de
desastre.
A la vista de la realidad local y
con el conocimiento de los recientes hechos delictivos financieros,
el gobierno local puede encarar sólo la panificación en el uso de
la tierra y el estímulo a la investigación. Pensar que una empresa
privada asuma los riesgos sería utópico.
De todas formas, debería trabajarse en una legislación que
fundamente un coseguro que podría llamarse "coseguro ingenieríl"
(ver propuesta B-9), por el cual, para toda obra sea razonablemente
exigible un coseguro cuya prima esté en relación directa con un
estudio de riesgo sísmico realizado por un profesional habilitado
de la Ingeniería Civil. La recaudación de tales primas deberían
constituir un fondo anual que el gobierno debe invertir en personal,
equipos y capacitación para rescate en eventos sísmicos locales,
en la creación de un fondo de reconstrucción y en actividades de
investigación con acceso público (por ejemplo a través de la
universidades).
Las instancias para determinar la prima de este coseguro deberían
ser, por lo menos las siguientes:
-
En el momento
en que el tribunal de verificación estudie el proyecto y el cálculo
de la construcción.
-
Cualquier
momento a pedido directo del o los propietarios, especialmente
importante para cuando se quiere disminuir la prima después de
reparaciones en las construcciones.
-
Cuando la
construcción haya superado los diez (10) años de edad, periodo
en el cual, toda la responsabilidad está a cargo del
profesional director técnico de la obra.
-
A partir de la
desaparición física del profesional director técnico de la
obra, si tal suceso se produce dentro de los diez años de
construida la obra.
-
Con cada
cambio de propietario.
-
Con cada
alteración, legal y/o clandestina detectada, que haya sufrido
la propiedad (especialmente importante para las propiedades
horizontales).
-
Tras cada
evento sísmico que alcance el 70% la magnitud del evento de
diseño.
Estas medidas mantendrían
actualizado un catastro sísmico provincial y por ello acotado el
riesgo sísmico local.
A la luz de este debate, la postura del coseguro ingenieríl debería
apuntalarse con una legislación (muy bien analizada) de solidaridad
financiera, por la cual las entidades financieras que operen en
Mendoza deberán congelar las deudas de todos sus clientes por un
tiempo mínimo de un (1) año con sólo exigirles que comprueben que
han sufrido daños severos provocados por sismos de una magnitud
igual o superior al 50% de la magnitud estimada por el código en
vigencia (ver propuesta B-10). Resulta claro que la solidaridad
financiera provocaría que las entidades financieras analizaran la
vulnerabilidad de las propiedades de los potenciales clientes,
aspecto que mantendría actualizado el catastro sísmico provincial.
7. Las propuestas sobre prevención sísmica
Es importante hacer notar que los criterios descritos a continuación
basan su fundamento en la interacción entre aspectos psicológicos,
emocionales y técnicos. No se hace un detalle exhaustivo de los
planes de acción debido a que los mismos deberían ser realizados
por organismos específicos.
Un programa general de contingencia o plan estratégico provincial
de prevención debería abordarse desde varios frentes, simultáneamente
o por separado, pero siempre en forma gradual. El satisfacer las
exigencias de un frente permite concentrar los esfuerzos en el
frente siguiente, mientras que no satisfacer un frente hará
fracasar los esfuerzos de los siguientes. Esto es una consecuencia
directa de considerar al ser humano como un ser satisfaciente y
parcialmente racional en momentos de crisis.
Con objeto de analizar las diversas exigencias, pueden plantearse
los siguientes frentes:
En lo que sigue se emplean los términos
legislar, formular, fomentar, constituir, definir, etc., para
indicar con cada uno la necesidad de buscar los medios legales,
individual o conjuntamente, que permitan disminuir el riesgo sísmico
a mediano y largo plazo, realizándose para ello un estudio y
coordinación de las herramientas legales nacionales, provinciales y
municipales, además de considerar los pactos y convenios
internacionales.
Los frentes propuestos podrían ser reorganizados en relación a las
instancias, es decir, agrupar las propuestas para trabajar en
contingencia, en la prevención y en la planificación. No obstante,
el grupo de propuestas seguiría siendo el mismo.
Por otro lado, cabe recalcar que la modificación de las variables
cognoscitivas no se puede realizar en pocos años, así que en un
periodo no menor a una década, los habitantes de la Provincia de
Mendoza seguirán actuando en forma parcialmente racional en los
momentos de crisis.
A- Necesidades básicas
En este frente se deben englobar los aspectos relacionados
directamente con necesidades fisiológicas u orgánicas del ser
humano, proponiéndose:
-
El establecimiento de un órgano
constitucional (amparado en el Artículo 124 de la Constitución
Nacional de 1994) para afrontar el tratamiento integral del
riesgo sísmico. Inicialmente podría conformarse por
integrantes de organismos públicos, nacionales, provinciales y
municipales, universidades y empresas privadas, funcionando como
agente asesor de los organismos indicados en los puntos A-2, A-3
y B-1 siguientes, asesorando en los procedimientos de trabajo,
objetivos y medios que permitan alcanzar esos mismos objetivos.
Como es de prever, los integrantes de este órgano
constitucional permanente deberán acreditar su experiencia en
áreas de la ingeniería sismorresistente, actuación durante
desastres naturales, sociología y economía. Algunos
profesionales locales piensan que además debería asistirse a
este órgano constitucional con un "panel de expertos
internacionales" que auditen y orienten sus trabajos.
-
Definición de los Organismos
Públicos que actuarían mitigando las necesidades fisiológicas
básicas tras el evento sísmico, es decir cuáles serán los
organismos que actuarán directamente en el rescate.(ver
propuestas B-2, B-3 y B-4)
-
Definición de los Organismos
Públicos y/o Privados dedicados a detectar la funcionalidad y
capacidad estructural de las instalaciones de salud, vías de
comunicación y líneas vitales (agua, gas, energía eléctrica,
cloacas) de la provincia de Mendoza. La información obtenida y
procesada por ésos organismos además de no tener carácter
privado (para evitar que se lucre con ella) se deberá utilizar
para establecer hipótesis de desastre y ajustar políticas de
operación.
-
Formulación de convenios de
cooperación regional y/o internacional de acción recíproca
para casos de desastre. La implementación de estos tipos de
convenios tienen dos (2) componentes de aseguramiento:
-
Una directa que resulta de
la ayuda que se recibiría en caso de un desastre natural,
ya sea sismo, inundación, fuego, etc.
-
Una indirecta, también
provechosa, derivada del trabajo en casos de desastres
reales en otras regiones, que resulta ser la experiencia que
adquieren los agentes destinados a tales operativos. Dicha
experiencia puede ser transferida al resto de la población
por medio de cursos, ateneos, conferencias, etc. Los agentes
pueden ser profesionales, personal de organismos públicos
nacionales, provinciales o municipales, estudiantes
avanzados, etc.
B- Seguridad
En este frente se deben atacar los criterios de seguridad
(estructural, social, económica, financiera, etc.) ante eventos sísmicos.
Se ha de buscar que la población sea consiente de la seguridad,
sienta y transmita confianza y tranquilidad, perciba orden (durante
y después del evento) y estabilidad, por lo cual se propone:
-
Definir, transmitir y revisar
permanentemente los procedimientos antivandálicos y los planes
de respuesta en contingencia. Esto quiere decir, ajustar y
coordinar las políticas de trabajo de los distintos cuerpos de
policía, bomberos, gendarmería, etc.; a modo de no superponer
esfuerzos que reducirían la eficiencia de sus acciones
posterior al desastre.
-
Definir criterios de reubicación
de la población después del sismo y antes de la reconstrucción.
-
Realizar simulacros con
transmisión en vivo y en diferido. Estas transmisiones permitirían
revisar en detalle y con calma los errores, además de inculcar
nuevas variables cognoscitivas.
-
Fijar los procedimientos para
que exista una retroalimentación con la población, de forma
tal que la misma conozca información sísmica, emita opinión y
solicite explicaciones.
-
Fijar la legislación
necesaria para la creación de tribunales de verificación de
proyectos y cálculos de obras civiles.
-
Definir una legislación que
actualice en forma automática el catastro sísmico de la
provincia.
-
Fijar legislación sobre
mantenimiento de obras civiles construidas con anteriores códigos
o sin códigos de construcciones sismorresistentes.
-
Definir procedimientos y estándares
técnicos mínimos para otorgar financiación para los
mantenimientos de obras civiles. Con estos criterios, el IPV
podría hacer frente a las reparaciones del 20% de las viviendas
mal ejecutadas, según los mismos datos oficiales.
-
Legislar sobre las pautas del
coseguro ingenieríl de obras civiles.
-
Desarrollar la legislación de
solidaridad financiera, por la cual las entidades financieras
que operen en Mendoza deberán congelar las deudas de todos sus
clientes por un tiempo mínimo de un (1) año y que comprueben
que han sufrido daños severos provocados por sismos de una
magnitud igual o superior al 50% de la magnitud estimada por el
código en vigencia.
C- Comunicación y coordinación.
Durante y después de un sismo, la transmisión de información es
fundamental para el funcionamiento de cualquier plan de
contingencia. Si en algún punto, existen medidas proteccionistas,
sectarias, elitistas, clasistas, o cualquier forma de segregación
socio-económica, la planificación ante la emergencia será inútil.
La conciencia pública se puede estimular proporcionando adecuada
información al público acerca de las alternativas ante la
contingencia. La información juega un papel importante al definir
los alcances de los ajustes.
Además, obsérvese que la transmisión de la información no se
debe concebir como una acción posterior al desastre, en estado de
crisis, muy por el contrario, es más importante previo al mismo,
como plan estratégico de capacitación comunitario a fin de actuar
sobre las variables cognoscitivas.
Para este frente se propone:
-
Definir la entidad pública o
crear un organismo colegiado del cual emanen las normativas básicas
de construcción, sea el código de edificación o el de
construcción sismorresistente. La determinación de normas
constructivas y códigos de edificación, con una clara definición
de sus detalles, con posibilidad de retroalimentación entre los
profesionales, de actualización rápida y permanente, se
traduciría en una herramienta invalorable para las
construcciones futuras.
-
Confección y difusión de
mapas de amenaza.
-
Determinación de los
criterios de capacitación que la sociedad requiere de los
profesionales habilitados para trabajar en la provincia de
Mendoza, con un muy claro análisis y acotación de incumbencias
académicas. En este caso, sería menester analizar si existe
legislación nacional, provincial o municipal que introduzca
incumbencias no adecuadas al nivel de capacitación y
responsabilidad que se exige de los profesionales de la Ingeniería
Civil.
-
Fomentos para la realización
de foros, conferencias, intercambio de experiencias. Estos
fomentos no deben entenderse como erogaciones directas del
presupuesto provincial, sino más bien como exenciones
impositivas o créditos fiscales a las empresas auspiciantes.
D- Experiencia.
Este frente debe rescatar las experiencias vividas en otras regiones
del globo y capitalizarlas en la región, con la respectiva adaptación
de los profesionales locales.
Las acciones de este frente deberían abordar:
-
Planificación territorial.
-
Normalización sobre criterios
mínimos de control de calidad de materiales, ya sea en obra o
en laboratorios reconocidos, que abarquen desde el estudio de
los suelos hasta los criterios para fijación de revestimientos
verticales de paramentos exteriores.
-
Formulación de criterios técnicos
mínimos para entrega de créditos hipotecarios para la
construcción de obras nuevas. Independientemente que el crédito
sea otorgado por una entidad privada, se pueden establecer
pautas mínimas que ayuden a las diversas entidades a ponerse en
un pie de igualdad (para favorecer dichos créditos) a la vez
que puede ser un medio para que se realice una evaluación de la
vulnerabilidad de las construcciones y que la misma sea
presentada en el catastro de riesgo sísmico. Esta exigencia
podría ser equivalente a la obligación de sellar un contrato.
Mucho más para las entidades públicas que financian
construcciones, como es el caso del IPV.
-
Formulación de criterios para
el fomento dirigido a PYMEs y cooperativas, especialmente para
aquellas que incursionan en la construcción de viviendas o
componentes constructivos a ser utilizados en zona sísmica.
Estos fomentos pueden ser equivalentes a planes nacionales tales
como el FONTAR.
-
Definir los planes sociales
que se relacionen con los eventos sísmicos catastróficos en
los siguientes campos: salud, higiene, vivienda, educación y
medicina laboral.
E- Perfeccionamiento.
En este frente se deben analizar todas las acciones que tiendan a
invertir hacia el futuro, tales como:
-
Fomento para la investigación
en todos los aspectos relacionados con desastres naturales.
-
Fomento para el desarrollo y
la capacitación de empresas familiares.
-
Fomento para realizar y/o
completar estudios superiores de especialización o postgrado,
especialmente en áreas sensibles al riesgo sísmico.
-
Fomento para empresas que
realicen divulgación sobre peligros sísmicos, de forma tal de
acelerar el cambio de las variables cognoscitivas de la población.
8. Conclusiones Generales
Después de analizar el difícil tema del ajuste al riesgo sísmico
se infiere:
-
Los procesos de ajuste al
riesgo sísmico requieren de un tratamiento integral debido a la
diversidad de los problemas que interactúan.
-
Es necesario que la Provincia
de Mendoza disponga de un organismo constitucional que aborde
los temas inherentes al riesgo sísmico, basado sobre todo en la
amenaza permanente del sismo potencialmente destructivo y al
incremento del riesgo sísmico de las zonas habitadas. Los
fondos necesarios para el funcionamiento de tal organismo
constitucional pueden provenir de un coseguro relacionado a la
vulnerabilidad de la construcción.
-
Tanto el gobierno provincial
(Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial) como los
municipios requieren de un organismo que los asesore con el fin
de organizar su ajuste al riesgo sísmico, fundamentalmente
debido a las presiones derivadas de la crisis económica
nacional.
-
El gobierno provincial debe
invertir en la capacitación general de la población orientada
a mejorar su respuesta involuntaria ante un sismo destructivo y
a modificar las variables cognoscitivas de comportamiento. Es
muy importante emprender una política de divulgación de los
derechos que poseen los consumidores a fin que sirva de motor
para aumentar las exigencias en la calidad de las construcciones
civiles.
-
Es urgente contar con planes
de contingencia sísmica y con un catastro sísmico provincial
actualizado con el fin de asegurar que los organismos de ayuda
puedan desarrollar sus actividades en forma rápida y segura.
-
Las investigaciones, los
desarrollos tecnológicos y los acuerdos internacionales deben
ser favorecidos a fin de promover el perfeccionamiento de los
profesionales locales y mantener actualizado el código de
construcción sismorresistente, disminuyendo la vulnerabilidad
de las construcciones y con ello el riesgo sísmico local.
-
Se deben promover todos los
criterios económicos y financieros que faciliten la construcción
de obras civiles seguras y salubres.
Equipo de colaboradores:
El autor de este trabajo agradece muy especialmente a todo su equipo
de colaboradores, todas personas muy honestas, capacitadas e
interesadas por la seguridad de sus congéneres:
9. Bibliografía
-
Terremotos,
evaluación y mitigación de su peligrosidad, UNESCO 1978, ISBN
92-3-301451-7 y 84-7031-155-7, Editorial Blume.
-
Elementos de
Ingeniería Sísmica, Belés, A; Ifrim, M y Yagüe, A, Editorial
Omega, 1975, ISBN 84-282-0416-0
-
Mitigación de
desastres en las instalaciones de salud. Evaluación y reducción
de la vulnerabilidad física y estructural. OPS/OMS, 1993, ISBN
92-75-32099-3.
-
Responsabilidad
de los profesionales de la construcción por ruina, Inés
Molina, Editorial Ábaco de Rodolfo Depalma, 1988, ISBN
950-569-022-3.
-
Inspecciones
especiales del hormigón exigidas por el código, del Ing. John
Paul Gille, del ACI y extraído de la revista Ingeniería
Estructural Nº11, página 39, de la publicación de la Asociación
de Ingenieros Estructurales de 1997.
-
Cálculo
diferencial e integral, vol II, de N. Piskunov, 1980, pág 431
(convolución matemática de dos funciones).
-
Terremotos,
evaluación y mitigación de su peligrosidad, Capítulo 15:
Implicaciones sociales y administrativas. Protección, socorro y
rehabilitación, por Jean Douard, UNESCO 1978, ISBN
92-3-301451-7 y 84-7031-155-7, Editorial Blume.
Abreviaturas
ACI:
American Concrete Institute.
BOCA: Building Officials an Code
Administrators, del National Building Code
CIRSOC: Centro de Investigación de
los Reglamentos Nacionales de Seguridad para las Obras Civiles.
CCSRM: Código de Construcciones
Sismorresistente de Mendoza.
DAH:Oficina de las Naciones Unidas
para Asuntos Humanitarios.
FIDES: Fondo de Inversión y
DEsarrollo Social. Fondos administrados por el IPV y por los
Municipios de Mendoza.
FONTAR:Fondo Tecnológico Argentino.
ICBO: International Conference of
Building Officials, que desde 1927 redacta y promueve el código
UBC.
IPV: Instituto Provincial de la
Vivienda. Organismo dependiente del Gobierno de la Provincia de
Mendoza.
ITIEM: Instituto Técnico de
Investigaciones y Ensayos de Materiales, organismo actualmente
dependiente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad
Nacional de Cuyo.
OMS:Organización Mundial de la
Salud.
ONU: Organización de las Naciones
Unidas.
OPS:Organización Panamericana de la
Salud.
PYMEs:Pequeñas y Medianas Empresas.
UBC: Uniform Building Code, del ICBO
UNESCO:Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Resumen
Ante una propuesta de trabajo del H. Senado de la Provincia de
Mendoza, se ordenan algunos criterios y se presenta la estructura básica
de un plan de actividades que, a criterio del autor, considera las
interacciones más importantes que regularían el ajuste humano a
una situación de desastre como es un sismo destructivo.
Es importante recalcar que el plan que se presenta al final se basa
en una división en cinco frentes de trabajos, a partir de un hecho
comprobado desde hace más de cuarenta años, por el cual, todo ser
humano que vive situaciones extremas, se comporta como un ser
satisfaciente o limitadamente racional, con una fuerte predisposición
a colocar restricciones cognoscitivas en sus interpretaciones.
La adopción de esta metodología de división pretende ordenar las
actividades desde las más básicas a las más sublimes, desde el
punto de vista del afectado durante un sismo destructivo, individuo
principal a quien se dedica este trabajo.
Summary
In front of a work proposal of the Senate of Mendoza, the author
assort some criterias and presents the basic structure of activities
that considers the most important interactions than regulate the
human adjustment to a disaster situation as well as a destructive
earthquake.
It is important to emphasize that the activities presented is based
on a division on five project fronts, as of a fact proven from the
decade of 1960's, by the which, all human being that lives extreme
situations, is behaved as an individual finitely rational, with a
strong bias to put cognitive restrictions on their interpretations.
The adoption of this division methodology intends to order the
activities from the most basic to the most sublime, from the point
of view of the affected during a destructive earthquake, principal
individual to who is devoted this work. |