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Por las características
propias de la cirugía, existen muchos mitos y desinformación sobre
la misma lo que dificulta el entender a fondo por parte del paciente
lo que puede esperar de una cirugía como esta.
Por definición la Histerectomía implica la extirpación del útero.
Con frecuencia, y dependiendo de diversos factores, la cirugía se
puede extender a uno o ambos ovarios. Esta decisión se toma en base
a edad, la existencia de problemas en los ovarios y la indicación
de la Histerectomía.
Las indicaciones más comunes para una histerectomía son:
-
Tumores
fibroides: tumores no malignos que suelen alcanzar gran tamaño;
como resultado, ejercen presión sobre otros órganos y pueden
provocar sangrado abundante o dolor de la pelvis.
-
Endometriosis:
en ocasiones, pueden crecer células del endometrio fuera del útero;
esas células se adhieren a otros órganos de la cavidad pélvica
y sangran mensualmente al producirse los ciclos ováricos. El
resultado puede ser dolor de pelvis crónico, dolor al mantener
relaciones sexuales y sangrado prolongado o abundante.
-
Hiperplasia
endometrial: este engrosamiento excesivo del revestimiento del
útero, causa de sangrado anormal, suele deberse a la presencia
de niveles de estrógeno muy elevados.
-
Cáncer:
aproximadamente el 10 por ciento de las histerectomías se efectúan
para tratar el cáncer, ya sea cervical, de ovarios o del
endometrio.
-
Bloqueo de la
vejiga o los intestinos por el útero o un crecimiento.
Todos estos
trastornos, por lo general se traducen como dolor pélvico esporádico
o continuo, sangrado menstrual anormal o molestias durante la
actividad sexual.
A pesar de que la evidencia estadística claramente indica lo
contrario, la Histerectomía se percibe por lo general como un
procedimiento que causará mayores problemas de salud, que ocasionará
depresión, pérdida de la respuesta sexual, o una sensación de vacío
en la pelvis, agregando un importante estrés a la mujer que tiene
que enfrentar este procedimiento.
Además, la afectación de la fertilidad, en algunas culturas o
situaciones particulares de alguna mujer, como aquella que aún no
ha tenido hijos, puede ser un punto importante que afecte los
resultados de la cirugía.
Un estudio del Dr. Kristen H. Kjerulff, publicado en la revista
American Journal Obstet and Gynecology, analizó estos puntos
investigando la impresión de más de mil pacientes sometidas a
Histerectomía.
Después de dos años de seguimiento, el estudio demuestra que,
después de una Histerectomía y la aplicación adecuada de hormonas
en el caso que se requieran, la calidad de vida de las pacientes
mejoró considerablemente, al disminuir o desaparecer los síntomas
que motivaron la cirugía.
Es importante considerar que aunque en muchos casos las patologías
del útero no ponen en peligro la vida, interfieren de manera
importante con la actividad diaria y la calidad de vida.
Es por ello que algunas mujeres ante el miedo de la cirugía y sus
consecuencias soportan los síntomas hasta un punto en donde el
procedimiento es inevitable o los síntomas se vuelven intolerables.
Analizando este dato a uno y dos años de distancia de la cirugía,
en el grupo investigado se encontró que, en más del 95% de las
pacientes, la Histerectomía corrigió por completo los problemas de
acuerdo a lo esperado, y más del 87% de ellas consideraron que sus
problemas fueron totalmente resueltos por la cirugía.
Este estudio concluye que: cuando la Histerectomía se realiza con
la indicación y técnica adecuadas y se aplica el tratamiento
hormonal apropiado en el caso que se requiera después de la cirugía,
la gran mayoría de las mujeres sometidas a una Histerectomía
tienen una impresión positiva de la cirugía y un adecuado control
de los síntomas.
Contrario a lo que por lo general las pacientes perciben, en esta
investigación no se encontraron alteraciones emotivas, ni de la
sexualidad; de hecho, fue todo lo contrario, los pacientes reportan
que al controlar los síntomas que afectaban la calidad de vida
mejoraron en muchos de estos aspectos.
Cualquier cirugía implica riesgos y una adaptación del paciente a
la misma; sin embargo, en el caso de una Histerectomía, el miedo a
alterar la sexualidad, la feminidad, a padecer una depresión o una
menopausia adelantada, pueden alterar el control de los síntomas.
Es por ello de vital importancia que con esta cirugía, más que con
ninguna otra, la paciente entienda lo que se puede esperar, el
tiempo de recuperación, hay estudios que demuestran que una
Histerectomía bien indicada y realizada, contrario a lo que se
puede pensar, mejora la calidad de vida.
Es del todo recomendable que, las pacientes no queden con dudas del
procedimiento, que ella y de preferencia en conjunto con su pareja
acudan al médico para recibir toda la información que requieran y
resolver todas las dudas que puedan tener.
Es importante preguntar sobre los riesgos de la cirugía, los
efectos a largo plazo, la técnica que será utilizada etc. Entre más
conozcas de tu cirugía mejor te podrás adaptar a ella y más
participarás en tu proceso de curación.
Recopilación: Dr. Marcos Salazar y
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