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La migraña es una dolencia que se caracteriza por la presentación recurrente de crisis que son autolimitadas en el tiempo y cuya duración es entre dos y 72 horas. Se caracteriza por la concurrencia sintomática de dolor de cabeza junto con manifestaciones de disfunción vegetativa, como hipersensibilidad en la percepción de estímulos, principalmente luminosos y sonoros, trastornos digestivos y también por manifestaciones de carácter afectivo, como la ansiedad.

La migraña es una enfermedad predominante. Estudios dirigidos a cuantificar su magnitud, desarrollados en diferentes países, concluyen que la padece aproximadamente el 14% de la población. No existen diferencias significativas de la prevalencia con relación a la raza, nivel socioeconómico, hábitat, etc. El género, en cambio, sí que introduce notables diferencias, de tal modo que en la determinación de este parámetro, incluidas personas de todas las edades, a la mujer le corresponde 17% mientras que el varón alcanza sólo 6%. Se introduce el criterio de edad, porque antes de la pubertad la distribución de la enfermedad por sexos es prácticamente superponible.

Las personas que padecen frecuentes dolores de cabeza utilizan la palabra "migraña" para describir una cefalea particularmente fuerte. La migraña ciertamente es eso, y muchas cosas más. Es una enfermedad que afecta al 10% de la población de México, y en muchas ocasiones no es tratada profesionalmente por un médico, debido a que generalmente se piensa que nada más es un dolor de cabeza fuerte. La migraña puede causar ausentismo laboral, pérdidas de momentos importantes con la familia, así como disminución de la calidad de vida en general.

Actualmente los médicos piensan que las migrañas son precipitadas por eventos que causan que los vasos en el cerebro se dilaten y relajen; éstos pueden ser activados por alguno o varios de los factores estimulantes. Los activadores pueden comprender una amplia gama de estímulos ya sean visuales, olfativos, sonoros o táctiles. La identificación en cada persona de los factores que desencadenan un ataque, para prevenirlos, es una de las técnicas más efectivas en el tratamiento de esta enfermedad.

Ya que existen muchos tipos de dolores de cabeza, si sufre de ellos es importante que consulte a su médico para determinar si son migrañas verdaderas. Sólo un médico puede diagnosticar la migraña. El sistema de clasificación publicado en 1988 por el Comité de Clasificación de la Cefalea, de la Sociedad Internacional de Cefalea, cita más de 100 tipos de dolores de cabeza; sin embargo, sólo existen dos tipos de migraña: la migraña sin aura y la migraña con aura.

Migraña sin aura (común)
Suele caracterizarse por algunos de los síntomas siguientes:

  • Dolores de cabeza unilateral.

  • Dolor pulsátil o punzante.

  • Crisis intensas con dolor moderado o intenso que pueden impedir la actividad diaria.

  • Aumento de dolor con la actividad física habitual.

  • Náusea y/o vómito.

  • Sensibilidad a la luz y al sonido.

Migraña con aura (clásica)
Esta cumple con los criterios anteriores y, además, existe aura. El aura se define como los síntomas del sistema nervioso (habitualmente visuales) que preceden a la migraña y que suelen ir seguidos de dolor de cabeza en el plazo de una hora. Pueden ser alteraciones visuales como luces destellantes, manchas brillantes, visión borrosa o puntos ciegos. El aura puede estar constituida también por síntomas auditivos, sensitivos o motores.

 

¿Quién la sufre?

La migraña afecta aproximadamente al 6% de los varones y al 17% de las mujeres. La migraña es un trastorno que causa un espectro amplio de discapacidad. Las mujeres de entre 25 y 55 años de edad tienen una alta probabilidad de sufrir migraña.


La migraña en los niños

Muchos niños y adolescentes sufren migraña pediátrica.
Algunos de los síntomas de la migraña en los niños son diferentes de los que se presentan en los adultos:

  • El dolor se produce a menudo en los costados de la cabeza (puede ser también unilateral).

  • La crisis puede ser breve, 30 minutos, o durar hasta 48 horas.

  • Los niños suelen padecer más irritación por la luz o al sonido.

  • Sensibilidad a la luz y al sonido.

Si un niño se queja de cefaleas intensas recurrentes, los padres deben consultar a un médico. Este averiguará los antecedentes médicos de los padres y del niño para establecer el diagnóstico adecuado según las quejas del infante.


Fases

Si ha experimentado una migraña, ya sabe que consiste en algo más que el dolor de cabeza. La persona que la sufre puede pasar hasta por cinco fases distintas, aunque no ocurre así en todos los casos:

Pródromos (signos de aviso)
Pueden aparecer varias horas o días antes de la crisis. Las personas pueden experimentar cambios en: estado de ánimo, conducta, nivel de energía, y apetito. Los síntomas prodrómicos avisan a algunos pacientes de la proximidad de la cefalea.

Aura
Generalmente se desarrollo durante cinco a 20 minutos y dura menos de una hora. Las personas experimentan alteraciones visuales, auditivas, sensitivas o motoras. La cefalea, las náuseas y/o la sensibilidad a la luz también pueden aparecer durante esta fase. La cefalea suele producirse inmediatamente después de los síntomas del aura o después de un intervalo libre menor de una hora.

Crisis franca
Cada crisis puede durar de cuatro a 72 horas. Los pacientes pueden experimentar: cefalea unilateral, dolor pulsátil o punzante, dolor agravado por la actividad física habitual, sensibilidad a la luz y al ruido, náuseas y/o vómitos.

Terminación / resolución
El dolor puede tardar de cuatro a 72 horas en desaparecer.

Posdromos
Aparecen en muchas personas después de una crisis franca, y pueden durar desde varias horas a días. Los pacientes pueden experimentar: agotamiento, debilidad, apatía, letargo y euforia (en algo casos).

 

Desencadenantes

Si se le ha diagnosticado una migraña, puede intentar identificar los factores desencadenantes con la ayuda de su médico. Puede ser útil llevar un diario de sus actividades cotidianas. Los desencadenantes de la migraña son diferentes en cada persona. Puede existir un solo factor que cause la migraña en un paciente, o quizá sea una combinación de varias cosas. Algunos desencadenantes son:

Entorno / conducta: El entorno o la conducta de cada persona puede contribuir a la migraña. Piense en sus actividades diarias e intente identificar algunos factores. Esta lista de posibles desencadenantes ambientales puede ayudarle en principio: luz brillante, sonidos intensos, cambios meteorológicos y cambios de la conducta (falta o exceso de sueño, omisión de una comida, cambio en la alimentación)

Alteración del ritmo de sueño: Existe una clara relación del sueño con la migraña, que además abarca amplios y diversos aspectos. La variación de su ritmo, sea por exceso o por defecto, se reconoce como desencadenante de crisis. También aparece somnolencia, entre los denominados síntomas premonitorios de la migraña. Muchas son las personas que presentan, al inicio de la crisis, bostezos repetidos e incontenible. Una alteración del nivel de vigilia, que varía desde la somnolencia al coma profundo, se describe entre las manifestaciones sintomáticas del aura basilar. Existe, además, una relación terapéutica, dado que dormir es una de las principales formas de resolución del ataque de migraña.

Estrés: Es el elemento provocador de crisis reconocido por mayor número de pacientes. No se trata de que la persona con migraña esté sometida a una situación vital distinta a los demás, sino que lo que ocurre es que muestra una menor tolerancia a las situaciones reconocidas como estresantes. En estudios de personalidad, dirigidos a población migrañosa, se detectan rasgos individuales de: tendencia a la hiperactividad, carácter intrigante y rígido, con sentido patológico de participación familiar conjunta. En una concepción psicosomática, estos rasgos le generan un grave sentido de la hostilidad, lo que comporta una dificultad de adaptación a nuevos eventos vitales. En este caso la aparición de cefalea sería un buen camino para eludir situaciones de conflicto, al tiempo que representaría un elemento positivo, para mantener un buen equilibrio emocional a nivel familiar, por el necesario apoyo a la persona con migraña.

El estrés incrementa la presencia de crisis, no sólo en el momento en que se produce, como es por ejemplo, el caso de la población estudiantil en período de exámenes, sino que manifiesta también su acción como fenómeno anticipado, fruto de la propia ansiedad, del temor a presentar cefalea. Ocurre al programar ciertas actividades, o bien a la espera de determinados eventos, sean de aspecto positivo o negativo para el sujeto. Por otra parte, y en un tercer aspecto, u influencia desencadenante se puede relacionar con la situación de post-estrés. De esta incidencia, resulta paradigmática la distribución de las crisis de migraña, como una cefalea de fin de semana. La frecuencia en que reconocen el estrés como uno de los desencadenantes de crisis varía, según autores, entre 60% y 80%.

Alimentación: ayuno prolongado, se contempla dentro del grupo de precipitantes que responden a la alteración de los ritmos cronobiológicos, más que en el aspecto dietético en sí. El mecanismo de su capacidad provocadora de crisis entra en relación con la potencial hipoglucemia que genera, la cual sería el elemento activador del sistema simpático adrenal, con la consiguiente liberación de catecolaminas. No existe, sin embargo, evidencia de una correlación entre la migraña y los cambios en el nivel en sangre de glucosa que comporta la diabetes y su tratamiento. Los desencadenantes de la migraña son específicos de cada persona, pero la lista siguiente contiene alimentos que se sabe contribuyen con frecuencia a la aparición de la migraña: chocolate, queso, cafeína, cítricos, bebidas alcohólicas y glutamato monosódico (GMS), un conservador.

 

Efectos sobre la vida

La migraña puede tener un efecto negativo sobre la calidad de vida. Es sumamente difícil realizar una actividad normal con un dolor intenso. Muchas personas faltan a trabajar o a clase para poder afrontar los síntomas. A menudo, los pacientes con migraña tienen que renunciar a actividades familiares o sociales a causa de una crisis de migraña.

Se calcula que los costos médicos directos de la migraña, que se deben principalmente al tratamiento médico de ésta, son reducidos en comparación con los costos indirectos causados por el ausentismo laboral y la escasa productividad.


Actividades sociales y vida familiar

La migraña puede influir también en las relaciones familiares y personales. Si padece migraña, el dolor y la debilidad causados por una crisis, o la preocupación por la proximidad de otra, pueden hacerle posponer o cancelar actividades sociales. La migraña también puede limitar su participación en la vida familiar.


Un buen manejo en el tratamiento de la migraña radica en conocer que la crisis, no es más que la expresión clínica recurrente de una dolencia que no debemos ignorar. Para el control de la crisis, las medidas a adoptar deben ser personalizadas y tomadas por la valoración clínica de su medico.

 

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