|
Virus del
Papiloma Humano
Es una de las enfermedades de
transmisión sexual más comunes y, paradójicamente, una de las
menos conocidas. Y es que el VPH puede alojarse en el organismo sin
mayor ruido y cuando llega es para quedarse de por vida, si no se
trata a tiempo. El virus del papiloma humano, papilomavirus o VPH
causa una infección que se contagia sexualmente, por lo que es
clasificado dentro del grupo de enfermedades venéreas o de
transmisión sexual. La infección puede ser ocasionada por una de
las más de cien cepas (tipos) diferentes de VPH que existen. El
papiloma virus humano o virus del papiloma está involucrado en el
70% de los casos de cáncer del cuello uterino, el tumor maligno de
aparición más frecuente en la mujer.
Forma de contagio:
Básicamente es un agente infeccioso que se transmite a través de
las relaciones sexuales. La inoculación del virus ocurre porque las
lesiones de la persona infectada sufren microtraumas durante el
coito y los virus se desprenden e ingresan a través de la capa
mucosa del compañero(a) sexual. El tiempo de incubación de la
enfermedad puede demorar entre seis semanas y ocho meses. Debe
anotarse que el virus puede permanecer en un estado de latencia o de
"infección estable" hasta 25 años. Los factores de
riesgo para adquirir el virus son: tener antecedentes de transmisión
sexual y promiscuidad sexual (aquí también debe tenerse en cuenta
la fidelidad sexual de la pareja).
Signos y síntomas:

La infección por el VPH es la más
frecuente de todas las enfermedades de transmisión sexual, un gran
número de casos ocurren de forma subclínica, es decir, no
presentan sintomatología. Sin embargo, el síntoma más característico
es la aparición de lesiones, condilomas acumiados leves o serios,
que aparecen en los órganos genitales tanto masculinos como
femeninos, así como también en la piel del rostro. Condiloma
significa protuberancia crónica y son conocidos como verrugas
genitales. Estas verrugas varían en apariencia entre las del hombre
y las de la mujer.
Mujer:
blandas, de color gris o rosa, pendunculadas y suelen encontrarse
en racimos. Las zonas más afectadas son la vulva, la pared
vaginal y el periné.
Hombre: blandas,
las presentes en el pene suelen ser lisas y papulares. Mientras
que las del periné se asemejan a una coliflor. A menudo aparecen
primero en el prepucio (tejido que cubre el pene), y el glande, y
luego en el escroto (tejido que envuelve a los testículos), y la
región perianal (en esta última región son muy comunes en los
homosexuales).
Al tratarse de una infección
incurable, es positivo que ésta desaparezca de forma espontánea en
los primeros seis meses evitando que cronifique, fenómeno que
ocurre en casi todos los procesos.
Las lesiones del condiloma acuminado generalmente aparecen en la
vulva, el ano, la vagina y la región perineal. Característicamente
tienen apariencia de coliflor, no producen dolor y generalmente
crecen con relativa rapidez, especialmente cuando las lesiones son
sometidas a traumatismo (como el querer eliminarlas con las uñas,
por ejemplo).
Otro tipo de lesiones no tienen la forma florida del condiloma
acuminado y ocurren con mayor frecuencia en el cuello uterino, sin
embargo, las lesiones por el papiloma virus humano en esta zona
tienen mayor probabilidad de convertirse en cáncer. Estas lesiones
son llamadas planas o condiloma plano.
Durante el embarazo las lesiones por el VPH pueden hacerse mucho más
floridas y deben ser eliminadas, especialmente si se trata de
condilomas acuminados ya que representan un riesgo de contaminación
para el bebé en el momento del parto por la vía vaginal.
Diagnóstico:
El médico realiza el diagnóstico de condiloma acuminado por la
apariencia de las lesiones que, como dijimos, tienen la forma de
coliflor: blanquecinas, verrucosas, blandas e indoloras. No
obstante, cuando se trata de lesiones sin estas características,
como las que ocurren en el cuello del útero, el médio sólo podrá
confirmarlas a través de una biopsia del sitio sospechoso mediante
una colposcopia, una citología cervicovaginal (papanicolau) o a
través de la prueba del ácido acético. En esta última técnica,
el médico pincela con ácido acético el cuello del útero y si
observa la aparición de una zona blanquecina entonces sospechará
que dicha zona está infectada por el VPH.
Tratamiento:
Si las lesiones se encuentran en la piel, usualmente se recomendará
eliminarlas mediante el uso de la podofilina (excepto en el
embarazo) o el ácido tricloroacético al 85%. Si las lesiones se
localizan en la vulva, vagina, ano o cuello del útero el médico
generalmente recomendará la eliminación a través del láser, la
crioterapia o la electroterapia (asadiatérmica o electrocauterio).
Otros de los medicamentos utilizados son el 5-fluoruracilo y la
bleomecina.
-
Existen algunos principios que
deben seguirse en el tratamiento de las lesiones por el virus
del papiloma humano.
-
Asegurarse que se trata
efectivamente de una lesión producida por el VPH, especialmente
si está localizada en el cuello uterino.
-
Debe precisarse la extensión de
la lesión, preferiblemente a través de la colposcopia.
-
Examinar si existen otros
problemas asociados a un estado de competencia inmune deprimida
como la diabetes mellitus, presencia del virus de la
inmunodeficiencia adquirida, drogadicción, etc.
-
Siempre debe investigarse la
presencia del VPH en caso de que éste se halle infectado.
Consideraciones:
El VPH se encuentra tan difundido que sólo las personas que no han
tenido relaciones sexuales no han estado expuestas a él. En casi
todos los casos la infección es subclínica y de corta duración.
Los condones no previenen por completo de la transmisión del VPH
porque se puede contagiar durante los juegos sexuales y otras
actividades distintas al coito. Sin embargo, el riesgo se reduce con
los condones. Los productos que se utilizan durante la menstruación
también pueden transportar al virus. La inserción de los tampones
puede trasladar el virus desde los labios hacia la vagina. Las
toallas femeninas pueden retener y transmitir el virus, y la humedad
y la abrasión facilitan cualquier vía de transmisión.
Se considera que hay un riesgo mayor en homosexuales, bisexuales (el
coito anal es una forma de transmisión frecuente porque la mucosa
anal es frágil y muy susceptible a la infección por VPH),
inmunosuprimidos (pacientes con diálisis renal o trasplantados),
pacientes con sida, fumadores crónicos, promiscuos, drogadictos, cónyuge
de paciente contaminado por VPH, y puede aumentar la predisposición
por la ingestión de anticonceptivos, progesterona o esteroides.
Tanto los hombres como las mujeres pueden sufrir del VPH, a pesar de
que el tejido del cuello del útero presenta mayor vulnerabilidad a
su ataque, representando un riesgo para un posterior desarrollo de cáncer.
En los últimos tiempos la incidencia de casos se ha incrementado,
posiblemente debido a cambios en los hábitos sexuales y la
creciente promiscuidad. Cada vez se diagnostica con mayor frecuencia
la presencia del virus en lesiones benignas, premalignas y malignas
en cuello uterino, vulva, vagina, cavidad oral, anorrectal, esófago
y laringe, entre otros órganos.
Cabe aclarar que el 90% de los jóvenes sexualmente activos están
infectados por el VPH, así que es conveniente impartir una adecuada
educación sexual desde jóvenes para que tanto chicos como chicas
practiquen sexo seguro y se sometan a exámenes médicos con
frecuencia. Al percibir el menor cambio en los genitales hay que
evitar actual al estilo "avestruz", actitud que a la larga
puede hacer que una enfermedad controlable se convierta en algo
mucho más grave.
Fuente: The Health Center |